septiembre 27, 2011

Sin amor no puede verse -Dalx

 Veamos, esta es la primer historia que público aquí pues es la historia (corta y conclusa) más reciente que he escrito aún si no es la manifestación total de mis habilidades como escritor (o eso quiero creer).

Fue para un concurso sin mucho exito al que solo entré como invitado especial a la final gracias a unos colegas y realmente nos agarro en curva con las condiciones de entrega:
  • Protagonista femenino
  • Contenga los temas: Violencia, Sexo y Amor  (Estos, fueron elegidos al azar, si no me equivoco)
  • Realismo (Nada de realismo mágico)
Con esas condiciones inició la escritura y estoy contento con el resultado en cuanto a que me salió algo que nunca había intentado pero como historia creo que pudo quedar mejor y cumplir más los puntos. La violencia toma asiento trasero y la mayor parte de la historia es conducida por el amor, creo que cree una atmosfera demasiado parecida a un sueño para cumplir por completo la categoría de realismo.

En cuanto al sexo, que fue lo más experimental de esta historia, estoy bastante conforme con el resultado. Finalmente mi fuerte siempre ha estado en la interacción de personajes (creo). Sin más, les dejo esta historia:
Sin amor no puede verse.
 Uno: Ella y el mundo

Era tarde, la lluvia caía a chorros y su casa aún estaba lejos.

¿Por qué tenía que suceder lo que sucedió? Si no se hubiera visto mezclada en ese pequeño accidente de tránsito ya estaría caliente en su hogar y no fue más que el azar lo que decidió que ella debía sufrir, no conocía al conductor pero él obedecía las reglas a diferencia del tarado que golpeo el auto por saltarse un alto.

“Al menos no había pasado nada malo” pensó la muchacha “nada de hospital ni nada, fue leve pero me hizo perder el tiempo.”

La oscuridad caía y el camino sería aún más peligroso con las sombras actuando de cómplices de cualquier malhechor, que no era ningún encuentro extraño en estos tiempos, que quisiera obtener alguna clase de beneficio fácil a costa de los demás.

Había un pequeño santuario para ella cerca del lugar, una casa solitaria que había quedado a su cargo porque el dueño debió dejar a causa de un viaje de negocios, pero desconocía la reacción del dueño si usaba los bienes que había dentro del hogar.

“mejor regañada que muerta. Además, no creo que se ofenda.”

Giró hacia la izquierda en un cruce, esa era la dirección opuesta a su casa y eso marcó su decisión, sería una locura volver en sus pasos hacía su casa cuando ya estaba cerca de la anterior.

El camino de noche era muy diferente al que recorría casi religiosamente durante el día, la noche y la lluvia convertían esas pequeñas ampollas en el terreno en terribles deformaciones que amenazaban con derribarla y la vegetación tan hermosa era el escondite perfecto para gente mal intencionada.

Era triste, ese barrio había visto mejores épocas hace un par de meses cuando el lugar estaba patrullado por empresas privadas contratadas por la desmesurada cantidad de gente de alta sociedad que vivía por ahí pero las tendencias cambian y la gente viene y va. Las casas siguen siendo de valor incosteable para la mayoría de la sociedad pero muchas están en venta cuando sus dueños desaparecieron en terribles sucesos que la policía describe como accidentes.

Era fácil sufrir un accidente, hablarle mal a la persona equivocada y no cooperar con sus demandas (por absurdas que fueran) harían que salieras como víctima de un error mortal en el periódico al día siguiente. La prensa era terrible.

Llego al portón y sacó las llaves, la puerta era metálica pero tenía un patrón increíblemente complejo, la cerradura era eléctrica y poseía una alarma directa a la comisaría ¿podía estar mejor protegida?
Al entrar cerró la puerta y se sumió en otro tipo de oscuridad, una que no era tan mortal.

Tanteo por toda la pared hasta encontrar el switch de la luz universal para toda la instalación y se alivió al verla toda en perfecto estado.

—¿Cuándo llegaría el dueño? ¿Mañana? —se preguntó pensativa mientras dejaba sus botas en un lugar donde no empaparan todo el piso de madera.

—Que ya llegue tu dueño, me muero por verlo —dijo en voz alta como si hablara a la casa.

Su historia con el dueño era bastante particular, se habían conocido en preparatoria y nunca habían tenido problemas, terminaron sus carreras y cada uno siguió su camino diferente y, sin embargo, siempre habían estado juntos. Él había tenido que salir a trabajar durante un año al extranjero y ella lo entendió pero fue la separación más larga que nunca habían tenido y solo la casa estaba ahí para escuchar su confesión.

Un estornudo interrumpió su monólogo y recordó que toda su ropa estaba mojada. No quería resfriarse así botó sus cosas por  que corrió al baño y se desvistió rápidamente mientras el agua llenaba la tina.
Cuando acabo de desvestirse aún no se llenaba la tina y decidió aprovechar el momento para auto-complacer a su parte vanidosa admirándose cuidadosamente en el espejo.

Los años habían sido piadosos con su figura que, aún si no era la de una supermodelo, le complacía: Su rostro tenía facciones suaves y, aquella cantidad de ungüentos que sus amigas le colocaban, le había hecho un favor escondiendo ligeramente las líneas de expresión y esas terribles ojeras que salen con las noches de estudio y te acompañan por toda la vida; su cuerpo podía no ser el de una supermodelo, era más apropiado a aquella canción de Miguel Ríos “popotitos” y su piel pálida le daban aspecto débil pero él la aceptaba así y eso era lo importante.

Su celular vibró en él recibidor y ella no lo escuchó.

Dos: Ella y él

La muchacha salió del baño envuelta en una toalla y subió lentamente las escaleras mientras bailaba al ritmo de una canción que había empezado a cantar en el baño y aún no había finalizado. Sus pasos eran ligeros y elegantes, dignos de la hija del dueño de una cadena hotelera.

Ambos venían de familias adineradas pero eran muy diferentes sus situaciones, ella deseaba independencia y él deseaba que le hicieran más caso. Ella sin su familia se había convertido en una persona de clase media y él había logrado conseguir éxito incluso en el abandono. Qué diferentes eran y sin embargo estaban juntos, el bien podría dejarla e irse con una más exitosa ¿Por qué no lo hacía?
Llego al cuarto de su novio, donde seguramente habría ropa, sin perder el ritmo,  comenzó a secarse sin notar la maleta abierta en medio de la cama ni al sujeto cambiándose ropa bastante destrozada.
La toalla calló al suelo y la chica cogió una playera bastante larga que sostuvo sobre ella y en la que se metió como pudo. La canción acabo y cedió un lugar en su mente para el reconocimiento de entorno: ella estaba ahí semidesnuda junto con un muchacho que igual se encontraba en ropa interior.

Durante segundos incomodos solo se vieron con cara de sorpresa, no dijeron palabra ni se atrevieron a respirar de manera ruidosa, solo se maravillaron discretamente con la apariencia del otro.

—¡¿Qué haces aquí?! —preguntó estridentemente la chica mientras jalaba su playera hasta donde pudiera cubrir —¿Cuánto tiempo llevas aquí?

—Te mande un mensaje —explicó el muchacho con calma— Tuve que salir un día antes pero no pude avisar así que mande un mensaje en cuanto llegue aquí.

—¡me alegro que estés aquí! — la muchacha corrió hacia el muchacho y le dio un abrazo pero entonces recordó el estado en que se encontraban ambos e hizo una petición sensible —¿podrías vestirte?

—Eso pretendía cuando entraste de exhibicionista —bromeo el muchacho mientras cogía una playera y se subía un pants bastante viejo— ¿Has comido algo?

—¡No soy exhibicionista! —Protestó— Y no, no he comido nada.

—Muy bien, la cena está lista —comentó con algo de preocupación.

La chica asintió y volteo a ver curiosa la ropa que se acababa de cambiar el muchacho y descubrió que estaba desgarrada en pedazos.

—¡¿Qué pasó?! — pregunto aterrada.

—Fui asaltado, a los atacantes les fue peor —comentó el muchacho.

—¡pudieron haberte matado —le recordó.

—Lo sé —su voz era firme pero flaqueo al ampliar la explicación— pero había…no, hay algo que de ninguna manera me podían quitar. Era muy importante y no dejaría nunca que me lo arrebataran.

—¿Qué puede ser más importante que tu propia vida?

—Lo explicaré todo esta noche, déjalo de momento para no comer con malos pensamientos.
Su novia solo asintió nuevamente y bajaron el silencio. Él abrió plática con relatos de su viaje y el ambiente se amenizó bastante.

—¿Quieres algo de tomar? —preguntó él entre uno de sus relatos.

—Leche por favor —pidió ella.

Él llevo dos vasos de leche hasta la mesa y preguntó:

—¿Que tal tu día?

—Lluvioso —se burló— pero comienza a verse mejor.

El muchacho bajo la cabeza algo apenado y contra-atacó.

—Actualmente es perfecto que estés aquí, me vas a ahorrar un viaje.

—¿Eh?

—Nada, pronto lo entenderás.

La cena transcurrió sin ningún percance pero cuando estaban lavando los platos el clima empeoró aún más y la electricidad se cortó.

—Parece que estás atrapada aquí— comentó el muchacho mientras la tomaba de la mano— ven, vamos por una linterna.

Regresaron a la habitación y él cogió una linterna de su cajón, la encendió y la apunto juguetonamente a su cara.

Retumbo el sonido de una canción en el piso de abajo y ella suspiró antes de arrebatarle la linterna:

—Vuelvo en unos momentos, deben de ser mis compañeras de cuarto que están preocupadas. —explicó.

Bajo con cuidado las escaleras y tomo su bolsa para poder buscar el teléfono   que seguía sonando con la misma canción que ella había estado cantando mientras se duchaba.

Cuando por fin lo encontró contestó a la llamada:

—¿Dónde estás? —preguntó una voz femenina.

—¡Él ha regresado! —exclamó a la bocina.

—Ah, que pases buena noche… —le contestó la voz con un tono juguetón.

—¡No espera! No es eso lo que quería decir… —lo dijo demasiado tarde, ya le habían colgado.

—¿Quién quería pasar una buena noche? —el muchacho salió por detrás y la sorprendió tanto que tiró su bolsa al suelo y todos sus contenidos se esparcieron por el suelo.

—¿Y qué es esto? —Preguntó sonriente mientras sostenía una pequeña bolsa dorada donde se podía leer claramente “Condón” —parece que lo tenías bien planeado.

—¡No es cierto! —ella enterró su cara, totalmente ruborizada, entre sus manos.

—Lo siento, solo bromeaba —se disculpó el muchacho— ¿Podrías acompañarme al cuarto un momento? Tengo que decirte algo importante.

—Sí, no te preocupes, estoy acostumbrada a tu sentido del humor—respondió ella y tomo todas sus cosas.

Ambos subieron pero ella iba por enfrente y cargaba la linterna así que no lo podía ver a él. Se veía bastante nervioso en la parte de abajo y deseaba saber el por qué. Las escaleras le parecieron eternas.

—Hemos estado en una relación durante muchísimo tiempo, casi una década…—Comenzó a decir—y la verdad es que me decidí hacer, durante el viaje de un año en el que no te pude ver, algo que debí haber hecho antes. No sé si aún lo quieras o te haya interesado otra persona durante la distancia pero...—Rápidamente le arrebató la linterna y la apunto hacía ella desde abajo —¿Te gustaría casarte conmigo? —No, no la estaba apuntando desde abajo. Él estaba inclinado.

—Así que fue eso lo que no querías que te quitaran —dijo ella a falta de más palabras.

En las manos de su amado se encontraba un pequeño anillo que resplandecía tenuemente en color carmín al reflejar la luz de la linterna. Ella tomo el anillo entre sus manos y le ayudo a levantarse.
—Yo —se le había ido el aire y agradecía que la oscuridad ocultara el estado de su cara—creo que esto te responde.

No dijo más y le dio un beso seguido de otro, pequeños pero llenos de afecto y así lo fue jalando hasta llegar a la cama y sentarse ambos ahí.

—¿Y qué quieres hacer para celebrar? —preguntó ella.

—Lo que tú quieras— contestó.

La situación continuó con un beso más profundo y ella termino sentada en sus piernas. El descendió lentamente a hacer pequeños moretones en su cuello a base de succión y rodeo su cuerpo con sus manos.

Ella suspiró y se abrazó a su pecho mientras sentía como acariciaban su piel a través de la tela. Todo su cuerpo se había sensibilizado y el rose que provocaban las manos casi la hacían enloquecer de lo bien que se sentía.

Él decidió experimentar un poco y metió las manos debajo de la playera para poder agarrar su cintura directamente, espero un poco para ver su reacción y ella solo le acarició el cabello así que comenzó su recorrido hacia arriba.

Cuando sus manos llegaron justo debajo de los senos de la chica se detuvo súbitamente y primero solo moldeo la parte superior de su palma a la parte inferior de estos, ella se irguió de la sorpresa y después volvió a su estado de relajación.

—Así, hazlo suave —le susurró al oído aún si no tenía idea de cómo se sentía realmente.

El muchacho cogió un poco de confianza y esta vez tomo por completo los senos, uno en cada mano comenzó a frotarlos suavemente siguiendo las instrucciones de su novia.

Lentamente el tiempo fue pasando y cada acción llevaba a diferentes situaciones que ambos experimentaban, juntos, como una pareja que recién había decidido unirse en matrimonio.

Ella ya se encontraba desnuda y acostada sobre él, le abrazada mientras continuaban acariciando y explorando mutuamente sus cuerpos.

Ella se mantenía ligeramente consciente de lo que estaba ocurriendo a pesar de lo embriagador que resultaban las nuevas sensaciones que estaba experimentando su cuerpo. Decidió tomar la iniciativa y se deshizo rápidamente de la ropa de su compañero.

—Espera un momento —pidió.

El muchacho quedo desconcertado y escucho el ruido de cosas cayendo al suelo, ella regresó con un pequeño empaque que abrió cuidadosamente.

—eh… —la interrupción le había regresado a la realidad y ahora ambos estaban en la misma situación que en el inicio, desconcertados y sorprendidos por una situación que creían incomoda.

De pronto la luz regresó a todo el hogar y rebeló a ambos la verdadera forma de sus cuerpos cuando no estaban escondidos detrás de toda la ropa que el humano había aprendido a ponerse por costumbre y que había convertido en una norma moral.

—Permíteme hacerlo —ella bajó cuidadosamente al miembro de su compañero y colocó el condón con bastante cuidado mientras que él sufría de sentimientos encontrados de alegría, vergüenza y simple sobrecarga de amor por ella, casi podría comérsela de lo linda que se veía así como estaba.

La noche y los eventos siguieron su curso y los dos enamorados aprovecharon de su privacidad y recién descubierta flama hasta caer rendidos.



Tres: Ellos y el mundo.

A la mañana siguiente la muchacha fue despertada por un dedo que subía y bajaba a través de su espalda incesantemente y se giró para ver lo que era. Vaya sorpresa se llevó al encontrarse a aquel que tanto había extrañado acostado a su lado.

—Vístete o te vas a resfriar —le advirtió mientras cogía una playera del suelo y se la ponía sobre la cabeza. Ella alzó los brazos y se dejó vestir por él.

A continuación él  le colocó un anillo en la mano y le beso la frente.

—¿Entonces te pusiste en peligro por esto? Eres un tonto, que habría hecho si te hubieran matado o peor —reclamó al ver la ropa desgarrada y recordar lo sucedido.

—Bien lo vale —contestó él— el mundo ya es lo suficientemente malo como para no poder unirte a quien lo deseas.

—Pero eso solo es un símbolo —protestó— pudiste haber comprado otro cualquier otro día y de todas maneras…

—No, si no lo hubiera hecho probablemente habríamos pasado la noche asustados por lo que nos rodeaba en lugar de hacer lo que hicimos —él se incomodó un poco al traer al tema lo sucedido en la noche pues era algo fuera de lo usual— Es un símbolo que nos recordó cuanto nos amábamos y nos permitió alzarnos más allá de la moral que establecieron los humanos; nos valió estar desnudos y nos valió estar teniendo sexo simplemente porque nos amamos.

—Eso sí. Pero aun así, no puede amar un muerto. Cuídate más —respondió ella con severidad.

—A partir de ahora claro que lo haré. Estoy consciente de que mi argumento no es válido, flaquea y no responde a lo que tú me echas en cara pero es lo que pienso.

—Permíteme agregar otro argumento inválido entonces: Está confianza que nos tuvimos y la borrachera que sufrimos nos sirvió de protección a los peores pensamientos, por eso no discutimos esto anoche.

—Buen punto, supongo que lo que necesita el mundo es más amor entonces.

 Ah, para los que llegaron hasta aquí, me robo este pedazo para demostrar  como organizaré. Esta tiene la etiqueta de Historia y pronto publicaré un post con la lista de historias de "Romance" (Donde nada más estará esta de momento). Las etiquetas solo serán para aislar las historias en general y salgan tipo "blog" y ya, en caso de querer leer algo en específico utilizarán la etiqueta para acceder a una única lista donde coloco alfabeticamente todo lo referente a ello.

Gracias por leer y disculpen si no fue de su agrado y consideran esto una perdida de tiempo. <-Vaya autoestima(?)

3 comentarios:

  1. Vaya bastante buen trabajo. Hace tiempo me lei la historia de Hasid y justo acabo de leer la tuya. He de confesar que ninguna de las tres me agrada pero a la vez estan bien.

    De tu historia sin duda el fuerte esta en como narras los sucesos, no tanto el lenguaje que usas o la manera en que describes, sino en como enlazas las palabras y haces oraciones esplendidas, aunque si te soy sincero en momentos me confundia.
    Aun asi, tu narrativa maduro sin duda alguna y es algo que merece señalarse, de verdad es un buen trabajo pero no vi todo su potencial.

    El problema que le veo es que claramente te comio el espacio, pero sin lugar a dudas supiste darle mejor acomodo (a diferencia mia o de hasid) a los actos y a las cosas, pero falto espacio, tal vez dos hojas mas hubiesen hecho la diferencia (para todos, en si).
    Por otro lado los personajes m agradaron, él protagonista es el tipo clasico que usas en tus historias: un tipo serio, algo distante, con aires de andar en su pedo y diria que algo robotico. Es un clasico tuyo. Eso estuvo kul porque se que es una historia muy tuya, el detalle rafica en que fuera del sexo (buena escena, muy poetica sin duda) la mayoria de los momentos en que ellos interactuan me parecio muy plastico y sin sentimiento.

    Pero bueno, excelente trabajo.

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  2. al contrario de kk, a mi si me gusto como interactuan los personajes, me pareció que era algo normal, pero respetuosamente.
    La escena "sexual" mmm fue tierna, nada pervertida.
    pero... creo que lo de "violencia" falto mas, pero me agrado la historia
    n_n

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  3. um...se supone que deberia estar durmiendo pero sigo leyendo.

    Esta historia me gustaría pedirte que la reescribiras sin los limitantes, esta demasiado apretada y apresurada. Sin embargo, sigue siendo increiblemente tierna sin ser empalagosa.

    Es algo que siempre me ha gustado de cómo escribes, aunque en esta página hay otros escritores con esa capacidad como Kaifan que comentó ahí arriba y a quien respeto mucho. Pueden escribir cosas románticas que no se sienten como una película o una novela romántica bara, se siente el afecto.

    Difiero de la interacción plastica, solo fue...demasiado apresurada y poco natural.

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