diciembre 06, 2011

Deseo -capítulo 2: Los días felices (El fin de-)


Capítulo 2: Los días felices (El fin de…)


Había pasado un día desde mi declaración y nadie se había enterado, era hora de la salida y yo estaba dispuesto a escapar pero ella me encontró justo ahí y corrió hacía mi. Pude sentir las miradas celosas de los demás estudiantes varones al ver que ella me había abrazado.

—¿Me podrías acompañar a hacer compras? —preguntó. Yo accedí pues era o estar con ella o estar con una piedra así que no me causaba inconveniente.

“claro” fue exactamente lo que le dije, ella me libero de su abrazo y metí las manos en las bolsas, comencé a caminar a su lado lo más casual posible pero ella frunció el ceño.

—Que clase de novio eres… —dijo en un suspiro y se abrazo de mi brazo. Supongo que es necesario contacto físico para probar la relación; en realidad no sé, «en el amor soy un idiota».

“Lo siento” repliqué.

—No te preocupes, solo bromeaba —ella dijo eso pero no se soltó de mi brazo.

Hicimos compras todo el día. Yo iba más de cargador pues era de cartera apretada aunque eso no me impidió pararme a babear frente a otro libro como el devora libros que soy; esta vez era uno de filosofía, de la misma autora de misantropía pero no tenía el dinero para comprarlo.

Cuando estaba por acabar el día ella llevaba una expresión de agotamiento y no precisamente por caminar mucho, si no parecida a la que pones cuando estás por enfermarte.

“¿te encuentras bien?” pregunté mientras ponía mi mano en su frente, estaba muy caliente.

—Estoy bien, tiendo a la migraña pero ya aprendí a vivir con ella, gracias por preocuparte de todas formas —Decidí creerle.

Llegamos caminando hasta un punto intermedio entre su casa y la mía y ahí nos despedimos, esa despedida la recordaré hasta que se me olvide:

“Supongo que será mejor volver a nuestras casas, se está haciendo tarde” comenté mientras veía el cielo lleno de estrellas.

—Supongo que sí —Al fin se había soltado de mi brazo y comenzó a caminar en dirección hacía su casa, se giro un poco y se despidió tímidamente moviendo la mano de un lado a otro. Eso me hizo sentir bien, no siempre sería yo el avergonzado.

Estaba por darle la espalda a su imagen y tomar mi propio camino cuando regreso corriendo, me abrazo y me beso los labios...
Más bien, golpeo sus labios contra los míos y nuestras cabezas chocaron violentamente justo después del leve contacto de labios.

“Ou” me quejé.

—Éste no cuenta —dijo. Estaba notablemente ruborizada por lo ocurrido.

“¿qué es lo que no cuenta?” pregunté. No sabía de qué hablaba.

—Este beso —especificó.

“Lo lamento, si te hubiera sujetado mejor tal vez no habríamos chocado” sabía que no era mi culpa, pero quería hacerla sentir mejor aunque después me arrepentí y fui sincero “O más bien si no hubieras embestido para besar…”

—Eres demasiado sincero, a veces debes hacer sentir bien a las chicas —fingió que se secaba una lágrima y sonrió cálidamente.

“¿qué puedo decir? Soy brutalmente sincero” me encogí de hombros y le devolví la sonrisa “¿pero qué no te tenías que ir a casa? Tu familia podría preocuparse”

—¡Cierto! —Chasqueó los dedos y se fue corriendo para regresar nuevamente a los pocos pasos—. Espera un momento.

Se paró frente a mí y se puso de puntas, debido a que yo era más alto, entonces yo me agache como si entendiera lo que quería y hubo un beso más exitoso pero nada de película.

“Este fue mejor” comenté “Aparentemente la habilidad de besar no viene incluida con el noviazgo como muchos creen”

—Así que también es tu primera vez —Ella estaba en lo cierto, nunca me había interesado en el sexo opuesto hasta ahora— ¡bueno, bye!

“Hasta luego” respondí y le di la espalda rápidamente, no fuera a regresarse otra vez.

Esa noche entré a mi casa y me tiré sobre la cama a soñar despierto, entonces recordé mis obligaciones y preparé mis cosas para el día siguiente pues, afortunadamente, no había nada de trabajo en casa.

Mientras preparaba las cosas me sentí, por primera vez en muchos años, solo dentro de mi casa. Había dado por hecho esa soledad y por eso ya no era algo que me afectara pero ahora, que compartía mi vida con otra persona, había conocido la compañía y, con ello, descubierto el peso de la soledad.

—Fue mi propia decisión —me dije a mi mismo y me dormí.

Así pasó el tiempo con días y tardes muy felices pero en los que mi ánimo decaía por las noches dentro de mi oscura, solitaria y abandonada casa. No deje que nadie notara eso pero pronto la increíble intuición de mi novia lo notó.

—No te sientes bien ¿verdad? —Abordó ese tema por eso del mes de Abril cuando el sol golpeaba con fuerza y nos encontrábamos tirados junto a un gran árbol— ¿es por algo que hice?

“No, tú no eres la causa” le respondí, prefería ser sincero con ella pues tarde o temprano captaría que oculto algo y se preocuparía más “imagínate probar algo delicioso y saber que deberás conformarte con sobras por el resto de tu vida…”

—Sobre tu familia —esas palabras fueron más para ella misma que para mí, como si se diera cuenta de que hablaba.

“Efectivamente” respondí “Nunca me consideré parte de algún grupo o importante para alguien, por eso podía tolerar la soledad porque era lo único que conocía pero llegaste y me mostraste lo que se siente ser importante para alguien y…” Me puso un dedo en los labios y después me beso impidiéndome hablar. Debo recalcar que su habilidad para besar había mejorado considerablemente.

—Eres fuerte, aún puedes contar esto con tanta naturalidad, si tuviera una historia parecida a la tuya me echaría a llorar a la menor provocación pero ¿Dónde está tu familia? —ella podía saber que algo malo había pasado pero no sabía específicamente qué, por eso me preguntaba por los detalles.

“está muerta” respondí con frialdad. Me dio otro beso y se despegó rápidamente sin alejar mucho su cara de la mía y la tomo con ambas manos.

—Por sincero, te invitaré a cenar esta noche pero asegúrate de ir de coctel —¿Me estaba invitando para aliviar mi soledad? Debía estar agradecido o apenado del hecho de que dependía de ella, no tenía ni idea en el amor ni con todo el tiempo que había pasado.

Llego la noche y decidí obedecer a sus peticiones así que me dirigí a su casa vestido de etiqueta y a la hora acordada, el sol aún era visible cuando llegué y toque a la puerta. Su hermana me abrió la puerta.

—Es muy lenta cambiándose así que discúlpala —me dijo mientras me pasaba una taza de café negro.

El café estaba muy caliente y así que lo deje sobre la mesa y solo puse las manos a su alrededor, no tenía la intención de dar una mala impresión ¿dónde estaban sus padres?

—¿qué has notado en mi hermana? —me pregunto la maestra, No, la hermana de mi novia. No estábamos en el colegio como para referirme a ella así.

“Que es muy intuitiva” comenté, era lo primero que se me vino a la mente.

—Lo sé, antes no era así y es lo que me extraña y preocupa —ella torció la boca y se quedo vigilando las escaleras, supuse que por ahí entraría la persona de quien estábamos hablando.

“¿Por qué se preocupa por eso?” Al menos para mí, no tiene ninguna lógica y se me hace más admirable que digno de preocupación.

—Ella no sabe aceptar que no le va a agradar a todo el mundo, antes siempre estaba sonriendo así estuviera en las peores condiciones, todo porque «sonreír era más agradable que llorar» —comentó. No podía creer lo que me contaba.

—Durante ese tiempo… —se interrumpió cuando se escucharon pasos —estudie la universidad. —Asentí para seguir su fachada con el cambio de tema repentino.

Ella entró con un bonito vestido blanco y sentó a la mesa, su hermana se levanto y se fue a lo que, supongo, era la cocina.

— ¿lo ves? —me dijo mientras me saludaba —tampoco tenemos padres.

“oh” ya lo había imaginado “Pero se tienen una a la otra”
—Y tú me tienes a mi —replico ella, con es ya me había vencido en el debate —aunque no es como si les extrañara mucho…

El resto fue una comida deliciosa y una noche divertida que llegó a su fin. Yo decidí partir, me despedí de ambas y me fui rumbo a mi solitario hogar. Eso sí, había prometido volver mañana temprano nuevamente, pues era sábado, para conocer un disfraz con el que interpretaría una obra.

Cuando llegué, a la mañana siguiente, ya estaban ahí las 2 amigas con las que solía comer durante los recesos, ella estaba vestida con un pijama color blanco que consistía en una camisa y unos pantalones. No estaba peinada y aún tenía los ojos somnolientos.

—Ay, no esperaba que llegarás tan pronto —se quejo ruborizada —que vergüenza que me veas así.

“eh, me da igual, mejor muestra tu vestuario” contesté. Sus 2 amigas me hicieron coro y ella accedió solo si salíamos del cuarto.

—Por tu culpa, si no hubieras llegado la habríamos podido ayudar a cambiarse pero ahora nos echo junto contigo —me recriminó, en broma, una de sus amigas.

“la verdad no lo entiendo tampoco, no es como si tuviera algo que ustedes no hayan visto…” Fue un mal comentario y fui golpeado por ambas en la cabeza.

—Ya pueden entrar —Anunció. Los 3 obedecimos y entramos.

Vaya sorpresa que nos llevamos, era una especie de vestuario completo que consistía de cuero verde muy oscuro y algo ceñido a la piel… ¡¿Qué?!

“y que…” no sabía cómo estructurarlo sin sonar ofensivo “que se supone que es tu papel…”

—¿no se nota? Es Kah del libro de la selva —ella enredo su cuerpo con el mío para asemejar a una serpiente.

—No forniquen mientras estamos nosotras —protestaron sus amigas y ella me soltó apenada.

“Solo si tienes una mente muy enferma pueden imaginar que estábamos fornicando” contraataqué y me gane otro coscorrón.

Pasó la semana con tranquilidad y llegamos al viernes, el día de la presentación. Ahí sucedió la primer desgracia y se cayó la primera piedra de una máscara muy bien hecha.

Los sucesos en la clínica fueron algo así:

Entre corriendo lleno de preocupación y ella estaba recostada sobre la camilla, entonces me acerque y ella comentó:

—Ahora sabes porque mi migraña…

“Tonta, si no te sentías bien no hubieras actuado” le reprimí, estaba molesto por la parte de información que sabía gracias a tu hermana.

—debía de hacerlo; si no, que hubiera hecho… —se veía débil y frágil, no tenía muchas fuerzas. No se parecía nada a lo jovial que solía ser.

“Duerme” le dije “a ver como pagas luego mi preocupación”

Como el tonto que soy, deje morir ahí el tema.

Lo que paso fue que durante la presentación a ella se le olvidaron sus líneas y, con la calidad moral escolar que hay actualmente, la comenzaron a abuchear. No habría sido tan malo pero su color paso del rojo al blanco y se desplomo ahí mismo, tuvo que ser llevada a la enfermería donde se dijo que había sido una baja en los niveles de azúcar ¿tanto así le disgustaba que ella disgustara a las personas? Ya entendí porque su hermana estaba preocupada por ella.
Ese fue, aparentemente, un evento aislado y hubo tiempos de paz durante el resto de abril y todo mayo pero no fue hasta principios de junio que comenzó la verdadera sucesión de problemas. Comenzó justo el día que prometí llevarla a un parque de diversiones.

2 comentarios:

  1. Puta este capitulo me gusta de a madres, es muy divertido y es el prefacio a la destruccion.

    Y de verdad es divertido, hasta la fecha me sigo cagando de risa cuando leo "no fuera a regresarse otra vez". Sigue habiendo momentos epicos aqui.

    Note dos que tres fallos en como esta escrito, mas que nada en como ser tejen algunos dialogos, vaya un pedo de estructura.

    Pero eso no le quita ni un gramo de genialidad a la ora. Francamente es otro pedo.

    Y el personaje de ella me gusta, es relativamente inusual en lo que tu hacias en ese entonces. Despues ella se volvio el principio de lo que eran tus protagonistas femeninas, un contraste con el prota varon en turno.

    Muy genial no solo por el recuerdo y el escrito en si, sino por que es verte crecer letristicamente hablando amigo mio.

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