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febrero 10, 2014

El asesino del serrucho -Jules

El asesino del serrucho

Para Lian Lanzani no existía un motivo para matar. Caminaba por la carretera con las manos manchadas de sangre. Sostenía un serrucho. Lian Era un joven como tú, como el que alguna vez fuiste o como en el que algún día te transformarás. Con esto no quiero decir que te volverás un asesino en serie, ni un hombre desquiciado al que la vida se ha encargado de darle por culo; sólo digo, muchacho, que te crecerán pelos en las pelotas, tu polla empezará a desarrollarse y, a pesar de la mierda religiosa que te inculquen en el colegio, comenzarás a echarte tus primeras pajas pensando en una virgen con la falda sobre los muslos. Por eso digo que serás un sujeto como Lian, tal como lo fue tu padre o como el pobre diablo que escribe esta crónica. Un hombre al que si le hacen un agujero con una bala, sangrará; un hombre al que si no se le atiende pronto, caerá tendido sobre unos brazos huesudos. Por eso digo que cuando Lian tenía tu edad era un sujeto como tú. Si ya no eres joven, imagínate a ti mismo cuando te echabas unos cuantos polvos con una mujer desconocida (si no lo hiciste, tal vez no hayas tenido una vida real, tal vez hayas vivido encerrado en un código ético invisible: eras un maldito perdedor que después de casarse quiso probar la infidelidad). Sólo no me culpes si acierto. Puede que no. Pero son cosas que pasan. Cosas de la vida. Todo este proceso es un proceso natural. Si no experimentas las drogas a su debido tiempo, tarde o temprano vas a querer que ellas experimenten contigo. Recuerda que durante o después de terminar la escuela (épocas en las que solías irte con prostitutas), algunos conocidos te invitaban un cigarrillo de marihuana y, si tú lo aceptabas, sólo era para que la banda le abriera sus puertas a un tonto más. Pero dentro de tu cabeza no te creías un tonto, sino uno de los sujetos listos del grupo. Algunos segundos más tarde te llevabas la chicharrera a la boca y terminabas inhalando las primeras toxinas de un componente llamado delta-9-tetrahidrocarbocannabinol. En ese entonces, cuando merodeabas por las calles como un vagabundo, desconocías su nombre. Quizá ahora sea la primera vez que lo leas o tal vez pueda darse el caso de que te guste leer sobre las drogas y sus efectos y, en este momento, te estés muriendo de hilaridad. No soy más que un sujeto que detrás de una computadora pierde al jugar a ser dios (es lo que estás pensando); que apuesta a atinar el camino que sigue el hombre sólo porque cree tener un poco más de imaginación que el resto. Lian Lanzani, mejor conocido como el Asesino del Serrucho, también era un sujeto que había desarrollado ese talento. Él  creía que estaba maldito. Que tenía imaginación para matar. Cuando Lian afilaba su arma en el matadero observaba las jaulas en las que encerraba a esas bestias con pelo negro y ojos que parecían mirar a cualquier dirección. Eran ojos asustados. Luego apagaba las velas con un soplido. Arrastraba las botas de vaquero y, con la cabeza gacha, cubierta por una melena de cabellos gruesos, se detenía frente a un escritorio cubierto de polvo. Lian extendía la mano para abrir el cajón. Se aferraba a la manija. La jalaba. Y se escuchaba a un chirrido antiguo pasearse por un corredor temporal. Dentro no encontraba nada más que cadáveres de cangrejos, naipes repetidos con la figura del carruaje y del hombre ahorcado, una rosa, un tulipán, un clavel (todos marchitos), piedras de la suerte y un manojo de llaves de carcelero. Lian Lanzani sonreía mientras se daba la vuelta para abrir las pequeñas celdas. Tomaría a los animales peludos del pescuezo para echarlos sobre la mesa y empezar a serruchar: adelante, atrás, adelante, atrás. Carne que se abre. Huesos que crujen. La sangre salpica sobre su rostro. Lian se pasa la lengua por los labios para saborearla. «Exquisita», piensa y luego te mira. Tú crees que parece un buen hombre. Uno que se preocupa por los animales. Pero todo es una vil ilusión de tu cerebro. Te sientes mareado. Confuso. Es la única manera como ayudarías a un asesino que mata gatos con un serrucho.

Cuando el mozuelo salía de casa lo hacía para cazar. Caminaba por la carretera arrastrando su arma. Su respiración era acelerada. Las gotas de sudor le chorreaban como si fuera un puerco cocinándose en un horno. Lian se convertía en una sombra que dejaba una estela con olor a berrinche y, sólo por eso, los felinos se acercaban a él. Si no podía cogerlos sabía que los cogería la noche siguiente o la que seguía de la subsiguiente. El hombre tenía tantos prisioneros como inocentes que fueron condenados a la inquisición.
Uno. Dos. Tres.
Lian se concentraba. Le gustaba escuchar gritos. Sólo tomaba el serrucho para cortar las patitas de los felinos y, además, un escalpelo para hacerles un corte sobre el sexo: se trataba de una incisión que le daba la vuelta al torso, de modo que podía meter sus pequeños dedos y arrancarles la piel como si les sacara un polo.
Lian tiraba.
El felino maullaba.
Se contorsionaba.
Su cuerpo, sujeto a la mesa por unas correas de cuero, quedaba indefenso ante la ferocidad de su nuevo dueño. Los nervios del gato se estiraban mientras la carne cruda que le ardía bajo el pellejo destellaba en un brío cargado de humedad. Miauuuu. Se oía. Pero era un maullido como el que nunca antes has escuchado. El alarido se perciben hasta las estrellas, las cuales, a años luz, parecen morir a la par con el animal.

Lian Lanzani levantaba la mirada para ver los luceros a través de su ventana: luceros que destellaban a cientos de millones de años en el universo. Durante esa noche pensó que si cada segundo moría una estrella, ¿por qué no podrían morir hombres o animales también a cada segundo? Lian Lanzani creía que el universo era una maquinaria en la que cada ser vivo cumplía un rol. El rol del Asesino del Serrucho era el de matar gatos. Después de que les arrancaba la piel, trozaba los cadáveres en pedazos para preparar caldo con especias, verdura y aletas de pescado.


Al interior del taller una tabla húmeda se manchaba de rojo…

El machete golpeaba la madera. Cercenaba una pata y se formaba un charco oscuro. Con las manos sucias de sangre y pelo, Lian Lanzani abría la puerta del baño para lavarse. Giraba la manivela del caño. El agua empezaba a chorrear. Después de secarse con una toalla sucia volvía por el mismo camino hacia la nevera. La abría. Tomaba un poco de carne cruda almacenada en botellas de cristal y apuraba los pies hacia la alacena. En unos segundos cogería un trozo de pan de centeno. Se lo metería a la boca. Pero antes, le untaría mantequilla o salsa roja. El asesino se preparaba para cenar.




Recuerda que… los asesinos como tú también tienen un rol que cumplir en el mundo.



Copiado de las Crónicas de los maquinistas.

diciembre 13, 2013

El Amor del gato -Dalx

Una historia traicionera.
Un espíritu que se alimenta de la libido humana busca su identidad cuando un par de jóvenes llegan a su dominio, un barrio rosa, y podrían ser la clave de su vida antes de la muerte.


enero 30, 2013

Mágico Amor -Hikari


        La lluvia fría caía insistentemente sobre la ciudad, la gente corría de un lado a otro intentando protegerse, algunos se refugiaban en locales cercanos, mientras que otros abrían sus paraguas para continuar su camino.

            Bajo un paraguas rosa transparente, una hermosa joven hizo su aparición por las calles aledañas, llevaba ropas de verano, un ligero vestido blanco sin hombros y unas sandalias del mismo color, su cabello iba trenzado a un lado y en su diestra llevaba un cono de helado el cual lamía de vez en vez, la gente la miraba extrañada y comentaba a su paso por lo descubierta que iba a pesar del clima frio que hacía.

            Siempre he sido una persona un poco despistada, bueno bastante, así que para mi mojarme era algo normal, pues a pesar de vivir en esta ciudad que siempre llueve, yo siempre dejaba mi paraguas en cualquier lugar. Suspiré pesado al ver que la lluvia aumentaba, subí el cuello de mi abrigo y abrí la puerta del local en el que me encontraba, una suave campana sonó avisando de mi salida. Quien me iba a decir que al atravesar la puerta simplemente chocaría con una hermosa mujer.

            El libro que acababa de comprar fue a parar al suelo, mientras veía como algo rosa entraba en mi campo de visión y salía del mismo para dejarme ver a una hermosa joven, con su vestido blanco y hermosa sonrisa me hizo sentir feliz y afortunada de haber salido justamente en aquel momento.

-Hu… lo siento.

            Dice tomando mi libro en sus manos y revisándolo por un instante, tan concentrada que me hizo temer, era un libro extraño, me costó mucho encontrarlo, más que los que ya se encontraban en mi casa, en su portada un extraño símbolo mágico estaba presente.

-No pasa nada.

            Tomo el libro y le sonrió, puedo ver su aura es de un color rosa tan claro que podría ser blanco.
            La observo mejor, no ocupa ningún tipo de maquillaje a diferencia de las demás muchachas de nuestra edad, pero no lo necesita, sus hermosos ojos negros hacen juego a la perfección con sus labios, los cuales se encuentra rojos, pero… ¿Qué es lo que veo?

-Tu…

            Me acerco y suavemente toco sus… ¿alas?
-¡Ah!

            Da un pequeño salto atrás, y me mira extrañada y un poco enfadada, lo cual hace que sus mejillas se tiñan de un leve color rosa.

-No hagas eso.

            Me reprende como si fuera una niña pequeña que acaba de hacer una travesura, al menos así me siento.

-Disculpa, no sabía que te dolería tanto, eres… ¿un hada?

-Shhh

            Me manda a callar a la vez que tapa mi boca con sus manos, miro a ambos lados la calle parece haberse vaciado por completo y del local en que me encuentro nadie parece querer salir, casi como… formando una burbuja mágica alrededor nuestro.

-Aquí no.

            Me mira de manera tierna, no hay duda que es un hada, pues son las más devotas madres de todo el reino mágico.

-Te invito un café.

            Digo quitando sus manos de mi boca.

-Mi casa está cerca.

            Solo al escucharme sonríe y camina a mi lado cubriéndome con el paraguas rosa.

            Sacó una de mis manos fuera de la protección que ella me brinda y detengo un par de gotas de lluvia en el aire, antes de que toquen mi mano.

-¿No cree que es mejor así a llevar un para…?

            Toma mi mano y la aprieta fuerte, metiéndola una vez más dentro del paraguas.

-No hagas eso aquí.

-Se… seguro.

            Mi voz tiembla, ya no hay dudas que es un hada, me acaba de regañar como si fuera mi madre y me ha dado miedo, de cierto modo me alegra.

            Caminamos un poco más y llegamos a mi casa, la cual abro con un poco de magia, no me puede regañar, pues no hay nadie cerca, además… hace mucho que no sé donde están las llaves.

-Bienvenida.

            Le digo dejándola pasar, mi casa no es la gran cosa, es más es muy pequeña, de dos pisos pero bastante estrecha, una sola habitación, además del baño, la cocina y el living, a mí se me hace cómoda, después de todo parece la casa de una hechicera, está sumamente desordenada, tengo libros regados por aquí y por allá, y un par de cosas flotando en el aire.

            Pasa a mi lado y lanza lejos el paraguas y sus sandalias quedando regadas en cualquier lugar, mientras que mágicamente su trenza se suelta y aparecen sus alas, transparentes, parecen ser suaves y sumamente delicadas, como las alas de una mariposa. Seca suavemente sus cabellos con sus manos.
            Al instante cierro los ojos y hago que una toalla vaya a su lado.

-Supongo que es mejor que solo tus manos.

            Me siento frente a una pequeña mesa de centro mirándola directamente, solamente sonrío.

-Merci.

            Dice tomando la toalla y secando sus cabellos con ella.

-Francés… que curioso, pensé que las hadas solo viven en bosques, y casi no podían salir por sus estrechas normas al mundo mágico y no mágico.

            Mientras hablo un juego de tazas de té llega a la mesa y se acomoda por su propia cuenta, volando de aquí para allá finalmente sirviendo un poco de té en ambas tazas.

- Est tres qualifiee.

            La miro sorprendida mientras se sienta con sus piernas cruzadas, debo aceptar que no tengo ni idea de lo que me acaba de decir, pero… me agrada.

            Cuando dos pastelillos vienen a nuestro encuentro me mira un poco seria.

-¿No le han enseñado que en público no se deben hacer cosas como esa? Nos pone a todos en peligro.
            Me sorprendo pero su tono de voz a pesar de ser serio también lleva un gran cariño.

-Realmente nadie me ha enseñado nada, mi padre era el mago y nos abandonó cuando yo era pequeña, solamente hace un par de años descubrí que podía hacer esto.

-Oh… lo siento mucho.

-No es un gran problema en realidad.

-Soy un hada torpe.

            Dice mientras inclina su cabeza como arrepentida.

-Muy hermosa diría yo.

-Eso todos lo dicen de un hada.

-No solo lo digo por ser un hada, cuando la vi por primera vez no logre ver sus alas y aun así me pareció hermosa.

            No puedo evitarlo soy una persona sin tapujos.

-Me alegra habérmela topado, me ha alegrado el día

            Digo mientras veo el ir y venir de sus hermosas alas.

-¿Lo dice en serio?

-De verdad, como puede notar soy un poco torpe para todo lo que hago.

            Veo como me sonríe dulcemente, es como si estuviera llena de… ternura, inocencia.
-No lo es, solo debe aprender un poco más.

-Eso es lo que me resulta difícil, no sé dónde buscar, la mayoría de las cosas que hago, son hechas sin intención,  como por inercia.

            Cierra sus ojos y parece sonreír, veo como junta sus manos cerca de su corazón y al abrirlas una hermosa piedra celeste, de colores brillantes aparece.

-Yo le enseñaré.

            Toma mi mano y me entrega el cristal el cual parece latir.

-Es fácil usarlo, solo debe pensar en un lugar donde podamos entrenar y yo estaré ahí.
            Cierro mis ojos y un solo lugar se me viene a la mente.

            Siento como el cálido viento acaricia mis mejillas y sonrió sin poder evitarlo al sentir el aroma de las flores del campo. Al abrir mis ojos me encuentro con una enorme casa estilo antiguo, todo sigue tal y como lo recordaba.

-Mi hogar…

            Busco a mi pequeña hada con mi mirada y la encuentro volando por el jardín cuidando las plantas y logrando estas florezcan.

-No las veía tan hermosas desde que mi madre vivía.

            Digo acercándome a ella para tomar el aroma de las rosas.

-Realmente eres… increíble.

            Al verla no puedo evitar que mis mejillas se tiñan de rojo, cuando vuela por sobre las flores su vestido parece desaparecer con el simple rose del viento. Sin poderlo evitar me acerco y beso su mano.

-Me dijeron que si veía un hada tenía que poner cuidado de no enamorarme, pero usted me lo hace muy difícil.

-No debe enamorarse de las hadas… son seres crueles que se esconden tras una máscara de dulzura.

-¿Qué me dice de los magos? Sé que utilizan a su placer cualquier forma mágica de vida, incluso se que utilizan a las hadas como sus sirvientes… en más de un modo.

            Los comentarios que hasta a mi han llegado es que los Magos son los seres mágicos más repudiados, pues utilizan a los seres mágicos a su antojo, además en el caso preciso de las hadas abusan de ella, por su hermosura.

-¿Por qué confiar en mí?

            Dice susurrándome casi.

-¿Por qué no hacerlo? Usted no me ha hecho daño a mí, ni yo a usted.

            Tomo su mano otra vez y la vuelvo a besar, al mismo tiempo que una corriente de viento fría llega a nosotras subo mi mirada y la noto asustada.

            Al ver su rostro recuerdo lo sucedido con mi madre… tal vez lo que pensé era verdad.

-¡Debemos salir de aquí!

            Tomo su mano y comienzo a subir a la azotea de la casa.

-No pensé que siguiera aquí.

            Digo más para mí misma que para ella, mientras cierro la puerta, pero al girar a verla mi mundo se desvirtúa, su rostro antes lleno de color se encuentra pálido, y cae al piso sin oposición. Corro a su lado velozmente y la abrazo, al mismo tiempo que volvemos a mi casa.

-Por favor calma…

            Digo dejándola en el piso suavemente y corriendo a la cocina, debe estar ahí lo que necesito.

            Al volver veo como sus alas comienzan a teñirse suavemente de un color negro, mientras su rostro se encuentra más pálido aun.

            Me acerco y la abrazo una vez más, pongo el pequeño frasco en sus labios.

-Por favor beba, le hará bien.

            Cierra fuertemente su boca negándose.

-Por favor confíe… no quiero perderla a usted también,

            De mis ojos comienzan a brotar lágrimas sin saber por qué.

            Veo como sus alas comienzan a marchitarse de manera aun más veloz. No me queda otra opción, bebo yo misma la poción y la beso, como si no hubiera mañana, pues de tan solo pensar que para ella no puede haberlo me asusta, deposito lentamente poco a poco la poción en su boca.

            Al separarme de ella veo como sus alas comienzan a volver a la normalidad, mientras ella duerme en mis brazos. Me acerco a su corazón y lo escucho latir.

-Al menos se que estas bien.

            La tomo en mis brazos, olvidándome por completo de que puedo utilizar magia y la llevo hasta mi cuarto donde la dejo suavemente en mi cama. Tomo su mano y no me despego de su lado.

-¿Despertaste?

            Digo finalmente tras muchas horas al verla abrir los ojos.

-¿Estas mejor?

-O... oui.

-Me alegro.

            Por fin puedo respirar tranquila al verla despertar, me lanzó a la pila de libros que se encuentra a mis espaldas.

-Pensé que no despertarías más, me preocupaste hadita boda.

            Por inercia me llevo mi mano a mis labios recordando el beso que le he dado.

-Tonta hadita.

            Mis ojos se cierran y…

            Finalmente cuando despierto me encuentro en mi cama completamente sola, de un salto llego a las escaleras veo como todo el desorden que antes había ha desaparecido.

-No tenías porque hacerlo.

            Digo al ver como ordena mis libros en un estante.

-No quería molestar.

-Ya es tarde… ¿quieres algo de cenar?

            Cuando me pregunta sonríe, como nunca he visto hacerlo a alguien. Me siento en la escalera sin despegar mis ojos de ella.

-¿Estás bien? ¿Realmente bien?

            Pregunto, aun sin poder creer que se recuperara tan pronto.

-Sí.

-Estuviste a punto de morir y ahora ordenas…

-¿Cómo? ¿Cuándo?

            Me mira confundida, como si no recordara nada de lo sucedido.

-Hace unas horas, en la casa de campo, tus alas se estaba marchitando… ¿realmente no recuerdas? No querías tomar la poción, te la tuve que dar a la fuerza...

            Mis mejillas se sonrojan recordando lo ocurrido, mientras me acerco y roso sus labios.

-… tuve que besarte para dártela ¿en serio no recuerdas nada?

-Na… nada.

            Veo como se sonroja.

-Será que si…

            Me acerco por inercia y la beso nuevamente, rosando suavemente su labios contras los míos, suavemente tomo su mentón mientras acaricio sus labios con mi lengua. Se aleja un poco de mi, quizá cometí un error…

-No sé ni su nombre…

-Karime, y solo queda saber que soy un poco torpe pues me acabo de enamorar de un hada.

-Le dijeron que no lo hiciera.

-No lo pude evitar, no es sencillo cuando esa hada eres tú.

            Me alejo y me siento en la escalera una vez más.

-No me molesta hacerlo, aun cuando no sea correspondida.

            Se acerca volando hasta llegar a mi lado y se sienta junto a mí, mientras apoya su cabeza en mi hombro, tomo su mano y la beso por tercera vez este día.

-Además, no vivo bajo las normas mágicas, ni tu tampoco pues… no deberías estar hablando con una hechicera  ¿o me equivoco?

            Ella solamente asiente.

-Karime…

            Se acerca esta vez a mí y me besa suavemente mis labios, parece no saber cómo hacerlo así que intentó ser lo más gentil posible, le doy un beso cargado de ternura mientras ella solo mueve sus labios de manera lenta, siento su mano en mi pecho y por inercia casi la mía va a parar a sus piernas las cuales acaricio sin malicia alguna solo por sentirla más cerca de mí, un momento… será que…

-Lo siento, no puedo hacerte esto… ahora entiendo, robe tu primer beso, por eso no recuerdas nada, por eso… estas sintiendo esto por mí, porque está en tu forma de ser “no puedes besar a un hada porque de ti se enamorará” estaba en los libros y lo olvide… lo lamento.

-Hace 15 años… tú ya habías robado mi primer beso.

            ¿Qué ha dicho?

-El hada…

            Todo parece volver a mí como una corriente de recuerdos, por mucho tiempo pensé que sería un sueño, que era un sueño, pero no era así, a mis seis años encontré una pequeña hada en el bosque, en medio del lago y… me perdí en su hermosura.

-¿Eras tú?

            Asiente sonrojada.

-Jugabas conmigo cuando estábamos pequeñas, cuando me debí marchar de ese lugar te fui a buscar al bosque y te bese… ahora entiendo porque estás fuera del bosque, perdóname.

            Me arrodillo ante ella, cometí el peor error que… hice lo peor que se le puede hacer a un hada.
-¡Perdón!

-No quiero dejarte ir otra vez, Karime.

-Por eso viniste hoy, por eso me diste el cristal…

            Ahora todo comienza a calzar.

-Las hadas no dejamos nada al azar.

            Dice con una dulce risa, como que todo lo que había sucedido estaba planeado por ella. Junta sus manos y crea una hermosa flor de loto de hielo en ellas.

-¿Las recuerdas?

-El lago… como olvidarlo, fue donde jugábamos, nuestro primer beso fue ahí, el lugar en que te vi por vez primera rodeada de animales y flores que parecían danzar, eras preciosa, aun lo eres.

-Te amo desde el primer día en que te conocí Karime…

-¿Cómo es posible? Solo tenías cinco años…

            Toma mi mano y la pone en su pecho, cerca de su corazón.

-Porque lo sentí aquí, hasta el día de hoy.

-¿Y desde mañana? ¿Desde mañana que sentirás?

-Desde ahora a la eternidad seguiré sintiendo lo mismo, solo que ahora… no te dejaré marchar.
            Me acerco y le susurro al oído.

-Te amo…

            La beso sin esperar su respuesta, pues ya se cual será, desde niña lo he sabido, aun cuando lo creí un sueño lo sabía, ella es mi hada y yo seré hechicera para siempre, solo ella y yo.


septiembre 25, 2011

Prólogo de muchos Prólogos

 
Bueno, después de mucho convencerme decidí abrir este espacio para publicar. ya tengo uno pero lo dedico a reviews del material publicado en japón en cuestión de animes. Es un material de calidad, entretenido y con un presupuesto increible incluso el que categoriza como "bajo" para la industria.

¿Qué es lo que pretendo aquí? Fácil, son unos dos objetivos sencillos que a parte me permitirá explicar más o menos como estará la estructura de este blog al mismo tiempo.

1.-Un espacio donde publicaré lo que escriba (salvo mi proyecto principal). Estarán divididos por género y bueno, de vez en cuando me robare por completo una publicación para dar mi opinión personal acerca de un tema referente a la literatura y porque lo hago así.

2.-Quiero promover a unos cuantos amigos  y convencer a otros pocos, a veces robaré todo una publicación para analizar a fondo, bajo mi opinión personal y con permiso del autor, diferentes escritos además de hacer un enlace a ellos para que los lean quienes quieran. Realmente no soy un crítico muy fuerte pero a veces me falta elocuencia al escribir.

Intentaré permanecer respetuoso y si están interesados (lo dudo) en mi crítica a cambio de publicidad, animo.

Por otra parte, si desean que reciba sus historias aquí sni mi crítica, igual serán bienvenidas y quien sabe, si llegan a publicar mucho podría ser necesario hacer un índice por Autor.

Ahora, especificaré más respecto al blog en general y, más específicamente, las etiquetas:

-Añadiré la etiqueta "historia" a cualquier historia que publique sea mia o de otros, para que se pueda encontrar agilmente una historia si se desea leer.

-Si las historias tienen organización por capítulos y deseas publicarla episódicamente, entonces se generará un Índice de la historia en el primer post donde estaré colocando un listado de cada capítulo agregado.


-Encontrarán etiquetas de género donde el único post será una lista de todas las historias que entran en el género. Solo se permitirá el más notable para evitar caos y esas cosas que pasan cuando metes varias cosas en diferentes lugares.

-Si es un review de una historia, además de la etiqueta "historia" llevarán la etiqueta "análisis" y un link a la historia o, en caso de estar hosteada en el servidor, la historia.

-Si solo comento de algo, no se de qué, lo etiquetaré como "Delirios".

-Finalmente, las cosas burocráticas son anuncios como estos. Pueden ignorarlos.

PD: Escribo asumiendo que alguien me lee, así que si parece arrogante como me refiero a varios es más por cuestion de entendimiento que por arrogancia [foreveralone.jpg]