octubre 12, 2011

Fragmentos de una historia de Amor-Prologo: Cosa de dos



La universidad era un espacio que abría sus puertas y llenaba de oportunidades la vida de las personas que entraban a llenarse de conocimientos, aquellas personas que tenían el valor de continuar con sus estudios y sin tapujos empujan las puertas de las aulas y tomaban materia con toda la atención posible; un mundo lleno de posibilidades ilimitadas en la enseñanza.

No todo se quedaba ahí, también estaba el mundo de conocer la diversidad de personas que rondaban sus pasillos, sus patios salidos de películas, sus viejos edificios que guarecían del sol, etc. etc., la universidad era un pequeño universo nuevo por explorar, por descubrir, al menos para la mayoría de chicos que rondaban por los perímetros de la casa de estudios.

La idea de la universidad era verter sobre sus “hijos” los conocimientos universales, volverlos un ente que supiera de diversos temas y los manejara a la perfección, pero enfocándolos a una determinada área, tales como las ingenierías, las humanidades, las ciencias aplicadas, las artes y demás cantidades de formas de expresar la majestuosidad de los pensamientos e ideas del hombre.

La universidad era el espacio idóneo para dibujar miles de destinos, o en el peor de los casos desdibujarlos. Todo podía parecer homogéneo y sin una vida propia, pero dentro de cada cabeza, en cada una de las personas que llenaban aquel lugar, en cada una de ellas se llevaba a cabo un nuevo drama o una nueva historia, en este caso, habiendo infinidad de opciones para elegir, es grato saber que aun podemos contar con un drama de corte romántico.

Dos destinos se cruzan de manera inesperada, de una forma quizá inapropiada, pero se hacen participes de los futuros acontecimientos y pensamientos del otro sujeto, para tratar de volver ese “cruce” algo más que una simple unión momentánea, para tratar de hacer que este tipo de suerte se convierta en una bendición y les permita compartir el mismo destino por un tiempo indefinido.

El tiempo es un agente de la vida que juega de manera caprichosa con las personas, puede hacer que una eternidad parezca nada al lado del ser amado o que unas horas sean incontenibles cuando se está lejos de esa persona. Puede hacer que una vida se esfume en instantes y a su vez, resumir siglos de existencia en cinco minutos, caprichoso como el no existe nadie, ni si quiera el sentimiento humano conocido como amor llega a jugar de una forma tan interesante.

El es un chico de tercer semestre en la carrera de psicología, no está interesado en nada de la vida y quizá por eso pasa por alto grandes cosas que le suceden, su tiempo fue extendido en los malos pasos y ahora quiere levantarse pero le faltan motivos, no encuentra razones, no encuentra sentido. Aun así, pese a todo, el no se desarma completamente y guarda una munición, el problema es que no sabe si usarla para abrirse camino o para truncar el suyo.

Ella es una chica que acaba de ingresar a la carrera de psicología, primer semestre lleno de posibilidades inimaginables e incuantificables, todo un mundo por delante. No tiene un pasado muy sombrío detrás, realmente, aprendió a vivir con su camino y a aceptarlo como es y no ha cometido errores de los cuales pueda arrepentirse, es feliz con la vida y valora cada regalo que se le otorga.

Contradictorias son sus personalidades, el por un lado es un cínico y ella por el otro trata de jugar de forma justa en el tablero de su vida…y el tiempo no dejaba pasar desapercibido esto, a tal grado, que como solía hacerlo, a voluntad jugaba con el tiempo de estos dos jóvenes, los protagonistas de nuestra historia, de esta historia de amor fragmentada.

2 comentarios:

  1. lo describes tan bonito, me hubiera gustado estar en la uni... o en la prepa XDD o ter novio je

    sera interesare ver como se van conociendo los protagonistas

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  2. Me agrado demasiado la manera en que lo escribiste, la chica y el chico me hacen recordar a varias personas que he conocido (sí, en la universidad).

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