abril 18, 2012

Capítulo 1 -Las lágrimas de los caidos-


“Los humanos dedicados a las maquinas y las ciencias incluidas en el avance del conocimiento del pasado, presente y futuro pertenecen a la tierra y gran parte de su conocimiento proviene de ella, de esta manera es como pueden dominar todos y cada uno de los metales y minerales preciosos que provienen de ella así es como poseer sus secretos. Estas personas son inteligentes y arrogantes, pero rudeza seria la palabra más certera para describirlos. 

En cambio, los que están dedicados a la medicina y al bien físico de los seres vivos se relacionan más con el agua, por sus grandes cualidades y múltiples aplicaciones al servicio de los humanos. De igual manera el agua representa gentileza y pureza, idéntico a la manera en que un médico es representado en nuestros tiempos.

El aire, símbolo de libertad perpetua le pertenece a aquellas personas dedicadas al arte y a la filosofía, igual que sus mentes, el viento no se puede atrapar, no tiene forma, no tiene olor ni sabor, no existe un parámetro para definirlo, simplemente se deja llevar. Esta clase de personas se dejan guiar por sus corazones y buscar el bien espiritual más que material.

Sin embargo el fuego, el elemento más importante, lo poseen las personas interesadas en los negocios, la economía y todo aquello relacionado con el bienestar material. La pasión que los alimenta proviene directamente de su corazón, en el cual la llama siempre está encendida y los mantiene como líderes, siempre buscando nuevos caminos, siempre activos y enérgicos.

No debemos encasillar a todas las personas en estas cuatro descripciones. Esto es porque las personas son seres cambiantes, nunca se sabe que esperar de ellas, puede conocer su rostro pero no su corazón, puedes oír sus palabras pero no su mente, puedes ver sus acciones pero no sus razones. Por eso es tan difícil vivir en sociedad incluso para los humanos, los cuales están destinados a hacerlo, por su propia naturaleza. En cambio, esta misma naturaleza es la que les doto de poderes, los cuales no han sabido usar. 

Desde tiempos inmemorables, las personas han tenido una extraña vitalidad y ganas de vivir. Incluso aquellas que profesaban “La muerte es la única salvación” se aferraban en sus últimos momentos a la esperanza de vivir dos segundos más. Y existían otras, que llamaban a esta fuerza interna magia, la cual no entraba en las reglas de la sociedad, por lo cual, a las personas que se descubrían explotando esta energía se les condenaba al exilio.
Pero más que un castigo parecía una bendición, en el exilio estas personas desterradas formaron una comunidad dedicada únicamente al estudio de la energía que los mantenía vivos y como usarla para el bien. Descubrieron que esta energía estaba contenida en la mente y se distribuía por el corazón a todos y cada uno de los miembros de nuestro cuerpo. 

Después de varios, mejor dicho…de muchos años de investigación, lo único que lograron dominar fueron los antiguos cuatro elementos, aquellos que en algún momento tacharon de solo ideas. Y de esa manera, la aldea de exiliados se convirtió en el centro máximo de conocimientos.

Otros cien años pasaron y la nueva visión del mundo y de la vida tomo poder en el mundo, aunque solo fue un movimiento meramente ideológico, a pesar de que el desarrollo de estas habilidades para controlar el fuego, aire, tierra, y agua fue grandioso, la calidad de vida siguió siendo la misma, la diferencia socioeconómica no desapareció –como se esperaba- incluso creo un nuevo escalón en la pirámide de supervivencia, el escalón de los magos. Así fue como se nombraron a las personas que podían controlar esta energía…”

Un bostezo se oyó al final de la fila 4 de ese salón y la maestra cerró bruscamente el libro de Nueva Historia con tapa dorada que tenían en las manos y habló:

- Parece que al joven le aburre la clase de hoy.

Todos giraron para ver de quien se trataba, pero el sujeto en cuestión desapareció por la puerta antes de siquiera defenderse.

 –Mejor así…- dijo a profesora y continúo con su lectura. 

-¡Hey Kaled!, ¿qué sucede contigo, esa es forma de huir de un maestro?- dijo un chico de cabellos dorados a mitad de pasillo mientras detrás de él se podía oír los gritos de un profesor jurando venganza.

Kaled sonrió y echando su mochila al hombro contestó –aprendí del mejor.

Gael era su vecino, él fue la primera persona con la que hablo después de mudarse y también era su mejor amigo.  Gael era alegre y su atuendo era algo desalineado, el uniforme de la academia  le iba bien, pero el prefería ponerle su toque: en el escudo de la chaqueta había pegado una calcomanía de dos pistolas cruzadas lo que más llamaba la atención de su persona era los anillos que portaba en todos los dedos de sus manos, brillaban de tal manera que cualquiera pensaría que son de oro, pero en realidad era cobre y en el centro de los 10 anillos había una pequeña piedra de ágata.

En fin, los dos eran bastante peculiares, y a pesar de conocerse desde solo un año atrás, parecía que eran hermanos, y no era por coincidencia, los dos eran magos solo que Ancel era del fuego y Gael del aire. Ambos se protegían  y asistían a la misma escuela pero en diferentes grados y eso no representaba obstáculo pues siempre encontraban el momento de verse.

Caminaron por el pasillo recubierto de pinturas en las paredes, todas de diferentes épocas. Era pinturas de personajes importantes que habían pasado por esa institución, desde presidentes regionales, hasta científicos, poetas, escritores, ingenieros, etc.

Justo cuando llegaron hasta el final a la salida de emergencia del edificio, subieron por unas escaleras que estaban detrás de un montón de cajas y entraron en un pequeño cuarto.

Al entrar la primera cosa que podías ver era un gran ventana redonda, en el cual estaban dibujadas cuatro hermosas mujeres, las cuales representaban a los cuatro elementos. Ese lugar era como su escondite, la universidad entera podía pasar por debajo de ese lugar y nadie se daría cuenta de que estaban allí.

Desenvolvieron las manzanas que tenían para el almuerzo y comenzaron a comer, Ancel era el típico chico de ciudad, cabello castaño medio ondulado, ojos avellanados y piel blanquizca, al contrario de Gael quien lucía su media melena dorada contrastando con sus ojos verdes y piel bronceada.

–Bien Gael dime que es lo que tienes para hoy- dijo el joven a su mejor amigo mientras masticaba un pedazo de manzana y se dejaba recostar en un sillón polvoriento del fondo, que daba directamente a un estante repleto de libros igual de polvorientos

 –Bien amigo, esto es todo lo que conseguí- y le tendió la mano dándole un collar con cadena cobriza en la cual tenía una piedra azul cristalina incrustada un dije del mismo material. 

Ancel quedó maravillado con el collar y no dudo en agradecer mil veces a su amigo antes de colocárselo en el cuello y quitarse el viejo que traía, el cual también tenia una piedrecilla incrustada pero el brillo era más débil casi extinto.

Gael hizo un gesto desagradable al ver ese collar –vaya, ¿¡hace cuanto traes puesto eso!? , que asco…- lo tomo y lo tiro por una rendija de coladera… perdiéndose. –O será que…- la expresión en el rostro del rubio cambio y sus ojos lucieron más grandes cuando exclamó –¡¡Haz estado usando tu energía indebidamente!!

Ancel  se atraganto con un bocado cuando oyó eso y respondió furioso- claro que no idiota!, nunca haría algo tan irresponsable, no soy como tú- Gael comenzó a reír al oír eso y dándole una palmadita en la espalda le dijo- tienes razón, soy el único imbécil en todo el mundo que haría algo así, jajajaja, vamos tenemos una clase más antes de salir

Su siguiente clase era hasta el otro lado del campus, la cual compartían con los universitarios, los niños que estaban en clases elementales, los jóvenes del colegio y sus compañeros de la academia. Esa clase trataba sobre cosas que ya sabían, pero como era totalmente obligatoria tenían que están presentes al menos para solamente decir “Aquí estoy” cuando el profesor tomara lista, después de eso podían huir de nuevo. 

Al llegar al salón, ya estaba repleto, y eso que era uno de esos salones tipo auditorio en donde parecía que nunca iba a llenarse. Pero para su suerte, todos los estudiantes asignados a ese horario si habían asistido, y los dos tontos tuvieron que quedarse parados…al menos durante 5 minutos, antes de despojar a dos pequeños de no mas de 10 años de sus lugares.

-Muévete mocoso, denle el lugar a sus mayores- dijo –Ancel entre risas mientras tomaba por los brazos a un niño y lo sacaba de su lugar como si de una partícula de polvo se tratara.

-¿Piedras mágicas?, ¡no! - comenzó diciendo el profesor, era un señor de unos 60 años más o menos, siempre usaba una corbata a cuadros con incrustaciones de varias piedras preciosas. –Eso es lo que nos ayuda a canalizar la energía y poder hacer…esto!- dijo mientras aplaudía y una ligera llama amarillenta salía desprendida y al mismo tiempo que apareció, desapareció.-Esto mis queridos estudiantes es la energía que reside dentro de nosotros, pero todo es gracias a estas preciosuras –dijo mientras señalaba su corbata- porque nos ayudan a sobrevivir, claro está.

Igual que en la clase de Historia, Ancel hizo una intromisión nada respetuosa, su risa se oía hasta le primer fila y eso que era un salón bastante grande, tan grande como para que dos elefantes cupieran perfectamente
–Bien señor Grevue, parece que mi clase es muy divertida para usted, podría pasar al frente y decirnos que es lo que le causa tanta gracia?- Ancel no estaba muy seguro si tenia que tomar eso como un desafío o un regaño, pero no le tomo mucho tiempo tomar una decisión. Él ya se hallaba al frente del salón justo encima de la pequeña tarima en donde solo los expositores podían subir. 

–pues vera señor Callagan, digamos que para los menores esto es bastante aburrido- comenzó mirando a todos los pequeños de las clases elementales que estaban sentados.

El profesor solamente se dio la vuelta e ignoro al joven, pues ya sabia lo que estaba por comenzar.

- ¿no es obvio profesor? Su pequeña demostración de la energía fue bastante apagada- dijo Ancel bastante confiado.

- ¿o no crees pequeño?- interrogo a un chiquillo que estaba en la primera fila quien se vio sorprendido y no sabía que contestar.

-no te preocupes, yo te diré lo que es la energía- dijo sonriendo pícaramente mientras daba un salto hacia atrás y golpeaba el piso con su zapato sacando chispas, al mismo tiempo que el circón de su collar comenzaba a brillar.

-viste eso?- y aplaudió una vez, al fondo de la sala se oyó una respuesta y a su vez otra y otra, era el aplauso de Gael que le marcaba el ritmo, como si fuera un baile, y salto a la tarima acompañando a  su amigo en una mágica exhibición de poderes.

Ancel ya había tomado la delantera girando y moviendo sus manos de izquierda a derecha sacando chispas y pequeñas flamas azules que igualmente danzaban en todas direcciones, Gael también hacía gala de sus poderes ayudando a su amigo, crearon un pequeño dragón de fuego perfectamente controlado por Gael  y luego unas delicadas mariposas se desprendieron de él hasta desaparecer, todos los niños estaban fascinados con lo que veían y se reflejaba en sus pequeños rostros vibrantes de felicidad.

Hasta que los dos terminaron en la oficina del rector. Como era de esperarse…

 –disculpe señor rector, si me permite…-comenzó a hablar el joven rubio moviendo ansiosamente sus anillos de ágata.

-No señor no le permito, nada!- dijo el rector. –en todos los años que he estado al frente de este campus, nunca había conocido a algún mago que desperdiciara de esa manera su energía vital- el rector lucia enojado, su cara rechoncha no le ayudaba en nada, parecía un oso de peluche, era gordo y alto, con cabello plateado y un bigote que ocultaba completamente su boca y poco la faltaba para que la nariz tambien desapareciera en medio de esa jungla de pelo. 

-Señor, con todo respeto, no creo que haya sido así- replico Ancel, no era la primera vez que visitaban la oficina del rector, en otras ocasiones ya los había reportado allí por la misma causa: daños a la propiedad de la universidad. 

El rector lo miro sorprendido de que haya hablado sin su permiso pero lo dejo pasar, más que nada por curiosidad, quería saber qué es lo que tenía que decir el foráneo- y usted señor Grevue no crea que pasare esto por alto, aunque su madre sea una gran amiga mía no dudare en avisarle lo que ha hecho.

-Adelante, hágalo- dijo desinteresado Ancel, había pasado por cosas peores- parece que no le interesa en lo más mínimo su futuro académico- desafió el rector con aires de grandeza, dejando ver quien tenía el poder allí.

 Gael sentía la tensión que había en la oficina, y comenzó a sentirse mareado.

El rector dio cuenta del estado de Gael y suspirando les dijo- cargare los gastos del proyector quemado, las ventanas rotas, las cortinas carbonizadas y las bancas destrozadas a las cuentas de sus padres, espero que tengan una buena explicación cuando su estado de cuenta les llegue-

El rector se recostó en el sillón de cuero negro y haciendo un ademán con la mano dijo –ya pueden irse.
La piedra azul que colgaba del cuello de Ancel había dejado de brillar el momento en que los guardias del campus los atraparon, fue en el mismo instante en que dejo de usar su energía.

Todas esas piedras y accesorios que usaban eran la fuente la vida misma que los mantenía activos. Sin estas piedras, ellos morirían 5, 10, 15 o tal vez 40 años antes de lo previsto, todo a causa de la energía vital que gastaban, pero lo compensaban tomando la energía misma de las piedras, como si fuera un alimento para su alma, solo así podían continuar viviendo normalmente.

-Gracias- fue lo único que dijo el rubio antes de salir corriendo del lugar, Ancel solo pensó en el bienestar de su amigo y salió tras él.

-¿Estas bien? – preguntó Ancel cuando le alcanzó con preocupación- sí, solo fue la actitud del rector- contesto sonriente, concentrándose un poco más en el aire que inhalaba.

Los magos de aire son más empáticos con las emociones que cualquier otra persona, pero no solamente eso fue lo que afecto a Gael, él siempre había sido una persona altamente sociable, y eso mismo le traía repercusiones de salud cuando se encontraba en situaciones deprimentes o de mucha tensión, justamente como la que acababa de pasar.

Todo empeoro desde que se volvió oficialmente un mago de aire y ese tipo de situaciones le afectaban directamente, como si estuviera aspirando veneno.

Pero había sabido cómo controlarlas desde los 12 años, por eso no quería hablar del tema pero en la oficina del rector, algo había salido mal. De tantas veces que había sido encerrado en esa oficina, nunca había sentido un olor tan nauseabundo, era tan poderoso el hedor que casi lo hacia vomitar, eso nunca antes le había pasado y no sabia que significaba. Por eso se lo oculto a Ancel, su mejor amigo.

2 comentarios:

  1. Bueno primero que nada, debo decir que la narracion esta bastante bien, creo que pudo haber sido escrito de mejor manera, pero aun asi no le moveria ni una coma.

    Por otro lado, me gustaria señalar que los dialogos, era un poco confusos. En algun momento, por ejemplo en el dialogo final, me dio la impresion de que se mezclaban los dos personajes en una sola linea... eso me confundio la verdad XD no me hizo perder el hilo de la historia o de lo que se decia, pero, no recuerdo haber visto algo asi antes.

    Ahora los halagos. Porque hay más de esos.

    Primero, me gustaria decir que encontre maravillosa y poetica la descripcion de los elementos y el como se relacionaban con las personas y sus conductas, fue algo simplemente acertado y solo por eso, me senti atrapado desde el inicio. Es más, como si eso no fuera suficiente, creo que fue un derechazo contundente a la genialidad el asociarlo con profesiones en concreto, simplemente sublime.

    Me gusta mucho la manera en que planteas este mundo fantastico. Realmente no suena a nada alejado de la realidad, no es una fantasia de esas (al menos hasta ahorita) tan magica y super especial, no. Es como si fuera tan común, que ya todos lo sabemos, mas que leer un relato siento que leo una cronica y me gusta. Me encanta realmente porque la magia, si es cosa del diario en el mundo que uno crea, asi es como debe tratarse. Buen trabajo.

    Finalmente, supongo que sere corto de visión, pero yo no me esperaba la relacion entre las piedras preciosas, la magia y la vida de los magos. Simplemente creativo, de verdad, no es nada más un potenciador o algo asi, es realmente algo vital. No me lo esperaba.

    Y bueno, me gustan los personajes, el tipo algo rebelde esta por verse en su evolucion, no es malo, solo no me convence aun. Por su parte, el tipo mas empatico si me agrada, no se porque, pero me agrada. Y la interaccion entre los dos me gusta, la siento natural y fluida.

    Muy bueno en verdad y de buen tamaño =)

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  2. ¡Muchas gracias por tus palabras tan cálidas!, justamente he vuelto a leer este capítulo para saber en que habia fallado y concuerdo totalmente contigo en que pudo haber sido escrito de mejor manera, además de que no solo el diálogo final fue el confuso, supongo que debo leer y releer las veces que sean necesarias para evitar estos errores.

    Una vez más, gracias por tu comentario se aprecia mucho,xD.

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