julio 28, 2012

Capítulo I -Escudo Roto


“Deje que el viento me trajera tu voz, y me recordara lo mucho que te necesitaba, pero no era momento para extrañarte, y seguí caminando.”

Una tarde tranquila, como cualquier otra de un caluroso verano, me encontraba a orillas del rio Pasil, casi llegando al pueblo, descansando de un largo viaje emprendido desde mi aldea natal. Estaba demasiado aburrida de caminar y caminar por largas praderas y valles verdes, necesitaba ver personas, no animales.
Saque mi vieja caña de pescar para capturar mi cena, lentamente la lancé y deje que la corriente hiciera su trabajo, la enterré en la arena y mientras tanto empecé a encender el fuego antes de que se oscureciera completamente.

El atardecer se acercaba mientras sacaba un pez del agua, lo coloque en hojas verdes para evitar que se llenara de tierra, y lo deje a un lado mientras descansaba en el pasto, mirando al cielo, coloreado de naranja y azul mientras el sol se ocultaba.

Entrecerré los ojos, y cuando me di cuenta estaba pensando en él otra vez. No, debía sacarlo de mi cabeza, no había cabida para eso en mi viaje en este momento, simplemente deje que los pensamientos se esfumaran y me levante a cocinar el pescado.

Mientras satisfacía mi hambre, escuche un ruido en un matorral cercano, un animalito salió de entre los arbustos. Era un cachorro de lobo, probablemente perdido de su jauría, no sobreviviría mucho así. Se acerco a mí con una mirada furtiva y mostrando los colmillos, arranque un pedazo de carne blanca y lo arroje junto a él. Con algo de desconfianza lo olisquea un poco y se lo comió, se acerco a mí y se acurruco entre mis pies. Creo que había hecho un nuevo amigo.

Antes de que el sol volviera, empezaba a caminar por el polvoriento lugar, las piedrecillas me guiaban hacia mi destino, no sabía porque seguía caminando, realmente no quería llegar al pueblo de Jiko, era demasiado predecible lo que pasaría, mire al lobito, que ahora me seguía, y se distraía con cualquier cosa. Como añoraba su inocencia.

Dos horas después de caminar, llegue a la entrada, el sol ya había salido, y la ciudad empezaba a levantarse. Todo alrededor se llenaba de energía, los comerciantes preparaban sus puestos, había toda clase de animales y probablemente de personas.

Camine por en medio de la calle cubierta de piedra, para ser tan antigua había detalles que la hacían más avanzada que las demás. Por ejemplo esas cosas que colgaban del techo y median la velocidad del viento, y cada casa tenía un enorme aljibe donde guardar su propia agua. Sigo preguntándome como lo llenaran.

Cuando los guardias vieron que me acercaba con el lobo, me gritaron –No puedes entrar con una bestia salvaje –Y mi simple respuesta fue –No es lo que parece, es una cruza, realmente es un perro, pero tiene las características de un lobezno. –Los guardias no me creyeron sino hasta que el pequeño les dio una muestra de cariño, y me parece obvio, ¿quién pensaría en un perro que aparentara ser un lobo?

Llegue hasta una posada, amarre al cachorro en una sombra cercana, para evitar que molestara a las gallinas que había al lado. Cuando entre e intente registrarme, la señora que atendía dijo –Tu nombre está en la lista de reserva, jovencita -Había una habitación para mi, mi padre seguramente la había dejado libre cuando vino el a la ciudad, era pequeña, solo un camastro, una mesita para poner las cosas y un baño chico, lo suficiente para cualquier hombre y para mí.

Me acosté en el camastro a pensar en mi padre, y en lo que tendría que hacer. Fui su única hija, mi hermano, el primogénito, falleció de una enfermedad cuando yo era pequeña. Demasiado joven para recordarlo. Entonces me crio a mí como intentando sustituirle, podía cumplir perfectamente como dama y como caballero, pero en esta ocasión tendría que comportarme lo mas masculinamente posible.

Levante la mirada al techo, había palomillas y un ratón viejo. Me levante rápidamente y me quite la ropa, deje caer las pesadas botas para que sacaran toda la tierra que tenían por la caminata. Entre al baño y deje que el agua enjuagara todo el polvo del viaje. Se sentía bien, hacia mucho que no me duchaba con agua caliente.

Salí a la calle para comprar algunos víveres, estaría un par de días en la ciudad y no dudaría que la comida fuera especialmente cara. Muy buena, pero cara al fin. Además necesitaría cosas para el camino. No traía mucho con que comprar, pero al menos podría regatear un poco.

Llegue al mercado, el aroma fresco y picante de las verduras me daba de lleno y el movimiento me arrastraba. Cientos de personas iban de aquí para allá, los mercaderes gritaba y todo se unía en un solo murmullo lejano. Había un puesto con algunas joyas donde alcance a mirar como un joven de unos diecinueve años tomaba un collar de plata con una piedra violeta y lo escondía en su manga.  Corrí detrás de él confundiéndome con la muchedumbre mientras el caminaba con mirando a todos lados. Cuando al fin vio que lo perseguía, empezó a correr, fue una carrera hasta un callejón vacio, donde él se detuvo y me vio fijamente, levanto la mano y un resplandor verdoso apareció. Al instante estaba tirada en el piso, solo pude notar como el polvo se levantaba mientras el huía del lugar.

Me levante mientras el tipo saltaba una valla, solo vi como se le atoro parte de la chaqueta y se rasgo en la misma, dejando atrás el pedazo de tela cortado. Camine hacia la valla y lo recogí, lo guarde en la bolsa donde transportaba mis hierbas y volví al mercado.

1 comentario:

  1. Leído.

    Kamo, está muy fluido. Eso es bueno. Todavía hay que mejorar en gramática y en ortografía. Las palabras agudas que terminan en vocal se tildan. Por ejemplo: caminé, llegué, miré.

    En tu fragmento les falta tilde.

    Después, en esta oración:

    Sigo preguntándome como lo llenaran.

    Tienes tres fallas. Uno: el como leva tilde por ser pregunta indirecta. Dos: llenarán. Tres: los (recuerda que te refieres a los aljibes).

    Bueno, querida amiga. En lo que pueda ayudar estaré a tu disposición.

    También he visto otros errores, pero soy un poco vago y me da flojera citarlos todos.

    De todas maneras, buen trabajo. Espero ver cómo se desarrolla la historia, porque hasta ahora nos cuentas poco.

    Nos leemos.

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