mayo 08, 2012

Capítulo 4 -Las lagrimas de los caidos

La cafetería, el centro social de cualquier universidad. El lugar donde todo tipo de personas convivían unas con otras, olvidando sus diferencias por un momento y comiendo como hermanos.


Ancel no sabía como había llegado ahí.



—Oye Gael, tengo algo que preguntarte— la neblina que cubría su mente comenzaba a disiparse, y por un momento creyó que la cabeza le explotaría, pero solo era un leve malestar.



—¿de que se trata?— respondió mientras mordía un enorme sándwich de queso y salami.



Los dos estaban ahora en la hora del almuerzo, el constante ruido de charolas y platos moviéndose a la vez que un vaso caía rompiendo estrepitosamente fue lo que hizo poner los pies de nuevo en la tierra a Ancel, el dolor de cabeza se esfumo repentinamente y sintió como si hubiera despertado de un sueño.



No le dio mucha importancia a lo que le pasaba, el era un tipo enfermizo y seguramente su cuerpo se estaba defendiendo de algún tipo de virus.



Cruzo los brazos y recargándose en la mesa se acercó a Gael y le dijo— vez a esa chica, la del listón verde—señalo con el mentón, intentando no ser tan obvio.



—sí, ¿que tiene? ¿Quieres que te consiga una cita con ella?— interrogo alegremente mientras atacaba una vez más su comida.



—No seas ridículo, solo quiero saber si la conoces o si la habías visto antes— se defendió Ancel, aun observando a la joven.



—Y quien es el ridículo aquí, como piensas que la he visto antes si es la chica nueva, la que viene de la última gran selva— Gael miro desconcertado a su amigo – que pasa Ancel, estas más despistado que de costumbre— sugirió el rubio.



—Es que en el salón de dibujo paso algo extraño…— explicó mientras jugaba con un trozo de jícama.



— ¿Podrías ser mas especifico?— se burlo Gael—porque nosotros no somos muy normales que digamos.


—Esque no me acuerdo…— dijo pesadamente llevándose las manos a la cabeza como si, al tratar de recordar, su memoria solo le estuviera pasando imágenes borrosas.



El rubio no pudo contener la carcajada y aplaudió en señal de burla, a lo que Ancel contestó lanzando una papa frita.



Pero parecía que las cosas no podían simplemente pasar, cuando menos se dieron cuenta, la chica había tomado asiento en la mesa en que estaban—Es normal— pronuncio.



Los dos jóvenes quedaron con la boca abierta y sin palabras. La joven les había oído. ¿Ahora que podían decir? El cerebro de ninguno de los dos funcionaba bajo ese tipo de presión. Se miraron mutuamente y apartaron la mirada de los penetrantes ojos miel de la recién llegada.



Ella les observaba silenciosamente entre risas mientras abría un paquete de papas fritas.



Ancel no tenia idea de que decir, y cuando miro a Gael para buscar algún tipo de ayuda, este solo hizo un gesto de disculpa hacia los dos y señalo que no podía hablar porque estaba comiendo y era una falta de educación hablar con los alimentos en la boca. Típico de él.



El joven mago de fuego no supo reaccionar de la manera adecuada.



Coloco sus manos en la mesa y mirando fijamente a la chica se levanto y entre tropiezos llego al baño de hombres.



Si habláramos de los “defectos” de Ancel, uno muy importante es que no es muy sociable a pesar de ser tan alegre, simplemente no podía relacionarse bien con las personas, no era el tipo de joven que podía llegar con un perfecto extraño y comenzar a platicar sobre el clima o el juego de la noche pasada, simplemente no podía.



Y mucho menos con una persona que acababa de conocer, no, ni siquiera conocer, de ver.



¿Lo había oído hablar de ella?



La puerta del baño se abrió y Gael entro agitado mirando a Ancel quien había mojado su cara y ahora se estaba secando con un pedazo de papel.


— ¿que te pasa amigo? No vez que esa chica te espera y tu aquí maquillándote…— dijo masticando algo irreconocible y limpiándose con la manga de su suéter.



— ¿Pues que quieres que haga? Ir y decirle así como así “Hola, soy el tipo de dibujo y me causas una mala impresión, mucho gusto” –Ancel no solía ser sarcástico, esa era el área de Gael, pero cuando se sentía nervioso, no sabia lo que decía.



Pero Gael sí lo sabia, podía leerlo en cada expresión de su rostro— bueno, al menos regresa y dile que…que te confundiste, o… ¡yo qué sé, ingéniatelas!, además, ¿como sabe que estabas hablando de ella? No dijiste ni su nombre.



Ancel cayó en cuenta de que su amigo tenía razón, ella seguramente solo iba pasando y tal vez escucho su conversación por pura casualidad, y Ancel fue el que hecho todo a perder al huir de la mesa. –Esta bien, hablare con ella— y salió del baño.



Falsa seguridad.



La joven vio que Ancel se aproximaba y lo miro de pies a cabeza, y él no podía hacer lo mismo ya que mantenía la mirada apartada como intentando ser un chico frio e indiferente.



—Este…perdón por lo de hace un momento— dijo Ancel y dio un trago a su soda –tenia algo muy importante que hacer.



—¿Ya lo creo, en el baño verdad?— contesto la chica mientras dejaba escapar una ligera sonrisa y lanzaba una fresa rebanada a su boca.



—¡Eso no es lo que quería decir!— respondió rápidamente Ancel y por primera vez la vio a conciencia. Ella tenía unos hermosos ojos acaramelados y su cabello café hacia que resaltaran más, su piel era como un lienzo de papel albanene por la transparencia que mostraba y el brillo sobre ella parecía casi espectral. Era como una fría amazona citadina, perfectamente acoplada al entorno y por lo visto, tambien tenía el control de la situación.



Al principio parecía que ella tampoco tenia la menor idea de quien era Ancel, hasta que en ese momento donde intercambiaron miradas ella le reconoció –Ah, tu eres el tipo de dibujo— exclamó un tanto alegre a pesar de su intromisión en la platica de los dos chicos, como si de verdad acabara de caer en cuenta que hablaba con alguien a quien ya conocía.



¿Conocía?



—Si, soy yo, mi nombre es Ancel— dijo ya un poco mas relajado, pero sin dejar su lado tímido. Gael acababa de llegar del baño y tomo asiento. La chica lo vio y mostro un deje de sorpresa, a lo que recogió rápidamente su charola de comida y se retiro sin despedirse.



Los dos jóvenes quedaron pasmados por esa reacción, ¿Quién era que así como llego se fue?



Gael miro a Ancel quien tambien se encontraba desconcertado y le dijo—¿que demonios pasó?



—¿Que qué pasó?— respondió ofensivamente a Gael—tu apareciste y ella huyó…—intento excusarse— además, si decías que yo era raro… ¡la hubieras oído!— exclamo con verdadera sorpresa.



—Tu la oíste al principio, primero dijo que era normal— acentuó la ultima palabra con sus dedos simulando comillas— y luego pareció que apenas sabia que era yo.



Su amigo dio un largo sorbo a su bebida —mujeres…

2 comentarios:

  1. Interesante, de manera que la chica ojos de miel va ser un personaje recurrente, me agrada, sobre todo porque es más rara que los dos muchachos.

    Algo que he de confesar, es que a veces me confundo con quien es quien, bueno, realmente a veces, pero por la situacion lo entiendo XD todo fue muy atropellado.

    Me llama la atencion la historia que habra detras de la chica ojos miel, sobre todo por su actuar tan esquivo y claro, peculiar.

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  2. Gracias de nuevo por el comentario, me da mas energia para seguir escribiendo,xD.

    Prmet volver a actualizar más seguido (como antes,xD)
    Y por supuesto, de la chica pueden esperar más :D

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