noviembre 01, 2012

Capitulo 9 -Las lagrimas de los caidos


El joven mago de fuego abrió el pequeño refrigerador que tenían en la salita y saco una cerveza, al poco rato tenia que volver a meterla porque seguramente se enfriaría al tener contacto con su mano, así que comenzó a beberla rápidamente.

Ahora estaba solo en la salita, dejo a Daniel solo con Gael para que hablaran de sus asuntos. Hacia mucho tiempo que no los visitaba, no recordaba exactamente cuanto tiempo, pero fue el suficiente para saber que antes tenia pelo y ahora no.

Ahora todo parecía estar bien, solo que Amanda se encontraba sola cuidando a un perfecto extraño. Tenia que ir a ayudarla al menos un poco. Termino con su cerveza y en uno de sus morrales olvidados introdujo varios costalitos de terciopelo de varios colores, cada uno contenía diferentes piedras, pero Ancel sabia que podía ayudar en estos casos.

Tocó ligeramente la puerta sin abrirla –ya vengo, iré con mi madre, creo que necesita ayuda- no les aviso sobre el extraño al que ayudo y esperando un momento a que el contenedor se deslizara, salió.

Mientras caminaba marcó el número de Amanda, al tercer tono contestó y una pequeña imagen de la joven madre se proyecto en el aire.

-¿diga?- de fondo parecía haber cambiado el escenario pero no alcanzaba a reconocer el lugar.

-¿sigues en la casa de Gael?- preguntó antes de doblar la esquina

-No, lleve al tipo malherido a mi estudio. No sé que habrá pasado pero yo no me iba a quedar más tiempo en ese lugar-.

-esta bien, llevo algunas piedras- dijo el joven mirando el morral

-¿piedras? ¿Y de donde las sacaste?- pregunto más que curiosa.

Algunas piedras eran fáciles de conseguir, el cuarzo, turquesa, algunos tipos de granate… pero precisamente las que necesitaba para curar a una persona o para restaurar energía eran algo raras, incluso si intentabas conseguirlas en una tienda o directamente con un proveedor.

Antiguamente, hace unos 50 años podían conseguirse donde fuera, pero cuando la guerra estalló, este tipo de recursos fueron mas demandados, por lo cual su precio subió desmesuradamente al sobre explotarlos.

-ah…este…me encontré con Daniel y él me las dio- inventó, hace mucho que su familia no sabia nada de Daniel, pero confiaban en él, después de todo era “el mayor” de la casa, una casa que sus padres etiquetaban de misteriosa.

Ancel entro caminando al estudio de su madre ya sin preocupaciones encima.

La única duda que le aquejaba era la identidad del sujeto que había ayudado. Se sentó a un lado de la camilla donde lo tenía Amanda, ella se apresuró a tomar las piedras y colocarlas en las extremidades del individuo y colocó sus manos sobre ellas para comenzar a activarlas.

-¿alguna idea de quien puede ser?- infirió Ancel ciegamente, pues su rostro lucia irreconocible, pero al menos sabían que se trataba de un hombre de aproximadamente 1.70 de altura.

Hasta ese momento ancle se dio cuenta de que por primera vez en su corta vida habia salvado a alguien, o al menos brindado algo de su ayuda, él no era del tipo solidario, no era de aquellos que van por la vida brindando un rayo de esperanza a los marginados, ni siquiera había asistido al servicio social de la academia. Simplemente no le gustaba ese tipo de contacto con la gente, se sentía incomodo con eso.

Pero al ver a ese hombre medio muerto, en medio del bosque totalmente demacrado, simplemente se lanzo a ayudar, como empujado por una fuerza sobrenatural. Un halo misterioso rodeaba a esa persona…

La puerta principal de la casa fue abierta, y por ella entro Sihab, vestido con un traje deportivo y tenis color verde fosforescente. Amanda y Ancel habían tenido tantas emociones en tal poco tiempo, que se olvidaron por completo de Sihab que regresaba de su caminata matutina. Madre e hijo se miraron mutuamente sin saber que decir.

-¡Amanda ya regresé!- gritó hacia su esposa y abrió la puerta que conectaba la casa con el garaje.
Ancel solo cerró los ojos para no saber de la expresión de su padre cuando éste viera al extraño tendido sobre los pedazos de tatami del estudio de su madre. No se imaginaba cual podría ser su reacción, nunca lo había visto verdaderamente enojado, ese era el trabajo de Amanda.

Sihab se mostró inmutable aun con la chapa de la puerta en sus manos, observo detenidamente al extraño que apenas podía respirar y luego alternadamente miro a su hijo y a su esposa, que tenían la misma expresión que él, solo que el joven mantenía los ojos cerrados.

-Ancel, no te quedes allí sentado y ve por tela y una bandeja de agua- le dijo a su hijo quien abrió lentamente los ojos para asegurarse que su padre había pronunciado esas palabras.

Sihab por su parte ya se encontraba a un lado de su esposa, colocando las manos de igual manera que ella, casi desplazándola –ve a preparar los fomentos y trae las piedras que están en el segundo cajón de mi escritorio- Amanda retiro las manos de las pequeñas piedras y casi corrió hacia la casa, Ancel le siguió un poco mas lento pero igual de torpe.

Los dos salieron del estudio dando traspiés en direcciones opuestas, estuvieron cuidado de él durante hora y media y no se les ocurrió en ningún momento limpiar y vendarle las heridas. Estaban tan acostumbrados a la magia que habían olvidado las cosas más básicas, gracias al cielo su padre se encargaba de mantenerlos en este mundo…

El joven regreso cargado con una canasta que contenía varios recipientes sellados y algunas vendas encima de pedazos de telas esterilizadas. Sihab tomó los retazos blancos, los empapo de agua helada y antes de colocarlo sobre las heridas abrió las botellas de varias hierbas y químicos mezclados, unto apresuradamente pero con mucho cuidado sobre las heridas y luego colocó la tela. No era un método muy moderno para la época en la que vivían, pero siempre funcionaba incluso mejor que cualquier medicina ortodoxa.

El herido proclamo un quejido cuando la tela tuvo contacto con su piel quemada y parecía sufrir, pero Amanda haciendo uso de sus facultades maternales le tranquilizaba dándole palabras de aliento mientras tomaba de nuevo el control sobre las piedras.

Sihab se quito los anteojos - ahora, quien me quiere explicar porque tenemos a un individuo quemado en nuestra casa…- decía mientras se frotaba los ojos.

Amanda tomo el control y le contó su versión de la historia, por supuesto no sabia nada de lo que Daniel le había contado momentos antes a Ancel. Cuando terminó fue el turno del primogénito y allí fue cuando Ancel notó que ninguno de los dos se mostraba sorprendido.

-¿hay algo que debería saber?...- inquirió, solo Amanda desvió la mirada simulando estar muy concentrada en el herido. Sihab fue el que habló- la noche pasada alguien entró en mi oficina y lo destrozo todo-

Ahora entendía la bolsa repleta de basura y la tranquilidad de su padre esa noche, sabia que siempre se preocupaba por ellos, por sus hijos, pero esa noche noto algo diferente- y no es la primera vez que pasa- siguió Sihab con su tono amable y despreocupado de voz que tanto le caracterizaba.

-¡Entonces deben ser los mismo que atacaron la casa de Gael!- se apresuró a señalar Ancel, con las mejillas rojas de coraje y apretando los puños.

-No lo sabremos hasta que encontremos a alguien que lo aseguré, por lo que dijiste, Gael apenas puede moverse, su padre esta en quien-sabe-donde y Daniel apenas puede hacerse cargo de la familia… -Sihab soltó las palabras de una manera tan fría que hizo a Ancel retroceder un poco y por un momento sintió algo desconocido en él, algo que le hizo dar vueltas la cabeza y el corazón se le encogió. Odio a su padre.

2 comentarios:

  1. De eso se trata este asunto, de actualizar lo antes posible y así estar al día XD creo que puedo aprender algo de ti colega.

    Como sea, en cuanto a la historia, he pues note uno que otro típico "dedazo", el más claro en una parte en que esta mal escrito Ancel, fuera de eso, nada más que "reportar".

    Me gusta como prgresa la historia, parecía hace dos capitulos que algo grande se iba a dejar caer (del tipo de una batalla o un giro así, de 180º ) y resulta que no, que lleva su ritmo. Que si hay revelaciones, datos y hasta heridos, pero no es nada acelerado ni demás, eso fue inesperado y me agrado.

    Por el otro lado, me gustaría decir que también me sorprendieron las últimas lineas, en cuanto a Ancel y ese sentimiento... solo me deja claro una cosa: su amistad con Gael es muy fuerte.

    También me agrada que es un tipo listo, y que claro, se huele que algo va mal.

    Un detalle que debo aplaudir es el de el uso de la magia contra la medicina pasada de moda, me agrado. Aunque se que no vivimos en un mundo así (o tal vez si, pero en otras formas y contextos) me pareció sumamente adecuado y por sobre todo acertado como planteaste ese detalle... en un mundo donde todo es mágico, o la gran mayoría, es natural que eso pasara.

    En fin, es genial, me esta gustando más que antes.

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  2. Intenta proyectar la imagen del amigo que ya no lo ves como tal, si no más como un hermano o esa clase de persona que su presencia es tan natural para nosotros, que ya nisiquiera se molestan en decirse "Carnales" xD. Asi que... solo me queda decir que pueden esperar muchas más cosas de esta historia, apenas es el cap 9, tengo escrito un poco más y falta.

    Saludos!

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