noviembre 29, 2012

Capítulo 10-Las lagrimas de los caidos


Había pasado ya la media tarde y el sol quemaba con intensidad, ni siquiera en la sombra Ancel encontraba refugio del astro mayor. Por ahora solo quería olvidar todo lo sucedido, olvidar que su mejor amigo tenia los brazos cubiertos de quemaduras graves, olvidar que había acogido a un semi–muerto, olvidar que su padre…no…sus padres le habían ocultado los robos y sobre todo olvidar las palabras de Sihab momentos antes de salir huyendo del estudio…

“Olvídate de ellos”.

Parecía más una prohibición que una sugerencia, no quiso aceptar que Sihab, aquel hombre de ojos amables y expresión cálida, aquel hombre estudioso y siempre con los pies en la tierra le ordenara algo tan tonto.

Las niñas habían regresado de sus clases matutinas y por todos los medios les impidieron entrar al estudio, aunque Emi sospechaba algo, siempre había sido mas perspicaz que Ancel y por lo tanto mas curiosa, aunque intento sacarles la sopa por diversos medios, su hermano mayor fingía demencia y sus padres solo la ignoraba o le respondían esquivamente.

No fue hasta entrada la noche, cuando todos dormían (o eso creía) que vio a su madre escabullirse a su estudio y por el rabillo de la puerta observo a una masa humana casi carbonizada, ahogo un gritito por lo bajo pero no fue suficiente para despistar a su madre, quien se apresuró para abrir la puerta y descubrió a su hija mirándola fijamente las sus manos sobre la boca y sus enormes ojos cafés observándola desde lo bajo.

Amanda la arrastro fuera del cuarto y la tomo por los hombros–no te atrevas a decir una sola palabra, a Kylie, ¿entendido?– Emi solo asintió con la cabeza.

El día antes de regresar a la escuela, un silencio espectral reinaba en la casa Grevue, ninguno podía hablar sobre el extraño, Sihab y Ancel creían que Emi aun no sabia nada. Emi no podía hablar con nadie más que con su madre cuando estuviera sola, y la inocente Kylie no tenía la menor idea de todo el asunto que se traía la familia.

–¿Gael no va a venir a comer con nosotros?– preguntó la mas joven.

Ancel casi hace que la toalla con la que se secaba las manos comenzara a incendiarse, era casi costumbre que Gael comiera con ellos los domingos, al no tener a Daniel con él y su padre casi siempre estaba ausente, la familia de Ancel lo había acogido innumerables veces. Por esa y muchas otras razones no podía entender porque su padre lo repudio de esa manera.

–“olvídate de ellos”.

Esas palabras resonaban en su mente como un canto, un canto frio y lejano.

–No Kylie, hoy no viene, me dijo que se sentía mal– respondió Ancel, casi atropellando las palabras y tomando asiento para poder comer.

Terminando los alimentos se despidió de su familia, iba a visitar a Gael.

Sihab no dijo una sola palabra, pero con una mirada desconocida le dio a entender que si salía por esa puerta podría olvidarse de él. Amanda por su parte intento convencerlo.

–¡¡Como puedes decir que no me preocupe!!– le respondió furioso – ¡tu viste como quedo su casa!, ¡¡estuviste conmigo ayudando al hombre que ahora duerme en tu estudio!!

¡¡Pero no lo viste a él!! ¡¡No lo viste!!– grito al final azotando la puerta y echando a correr hacia el bunker.

Emi lo observo desde la ventana de la sala y salió tras él.

–¡Ancel!– llamó a su hermano, pero él no se detuvo y continuo la marcha acelerando el paso.

Si había algo que Emi odiara, era que la ignoraran, podría soportarlo de sus padres pero no de Ancel. Aun siguiéndole el paso movió la mano izquierda hacia la derecha arrastrado un charco de agua y lo lanzó hacia su hermano.

Ancel ahora empapado giró– ¡¿Qué quieres?!– preguntó irritadamente– ¡Ya deja de seguirme!

–Quiero saber que pasa– dijo tranquilamente Emi, enfrentando a su hermano.

–No necesitas saber nada, no es tu asunto– respondió tajantemente Ancel y siguiendo su camino.

–¡Claro que es mi asunto!– chillo Emi sin dejar de seguirlo–¡tambien soy parte de la familia!, ¡tengo derecho a saber que pasa, mis papás no me dicen nada y tu tampoco!, siempre tengo que averiguar por mi cuenta lo que pasa, ¡incluso cuando me dijeron que el perro se escapó!– renegó mientras le seguía por el callejón, recordando con un poco de furia la “desaparición” de su mascota.

Ancel no podía decirle nada, porque incluso él no sabia que decir, y tambien se imaginaba la frustración de su hermana menor –no sé nada, no puedo decirte nada– contestó ya mas tranquilo antes de frenar frente al contenedor metálico.

Cuando giró, vio a Emi a distancia, alejándose, dando zancadas de coraje. Seguramente no había oído lo ultimo que dijo, pero no le importo, solo le alegro de que ya no lo acosara más.

Entro al bunker y se encontró con Daniel, quien estaba sentado leyendo una revista de arte. Sus miradas se encontraron y fue el hermano de Gael quien rompió el silencio –me alegra tener un mejor recibimiento que ayer…– dijo dando una bocanada a su cigarrillo.
Ancel solo sonrió débilmente, más por compromiso que por otra cosa y se dirigió al cuartito de las hamacas, Gael estaba sentado, con la espalda recargada en la pared y observando a la nada, pero su visión se vio obstaculizada por Ancel.

 –creo que esa pared esta a punto de explotar, ¡mira todas las grietas que tiene!– señalo con la barbilla. Ancel vio que tenia razón, estaba tan maltratada que con un pequeño golpe podría ser derribada.

–Bueno…si te mueres, ya solamente tenemos que derribar la pared, nos saldría mas barato y fácil que cavar una tumba y comprar un ataúd– bromeo Ancel a lo que Gael sonrió abierta pero pesadamente.

–Parece que en un buen tiempo no podrás hacer gran cosa…– dijo Ancel observando los brazos de su amigo, era la parte de su cuerpo mas dañada pero no la única, al igual que su cabello, el cual era significativamente más corto y parecía estar perdiendo el tono rubio arenoso para convertirse en algo más frio.

–sí, así parece, ¡pero estar aquí es peor que ir a la escuela!– se quejo el de cabello dorado– apenas puedo moverme, e ir al baño ayudado por mi hermano hace que me sienta en la vejez, esto no esta para nada bien Ancel, para nada bien…– dijo con un tono mas triste, volviendo a mirar a la nada. La sonrisa tan característica del rubio se vio remplazada por algo mas melancólico, su rostro ya no expresaba diversión o tranquilidad, ya no más…

Kaled no tenia palabras para describir el pesar que sentía por su amigo, ni siquiera podía darle un abrazo ya que temía romperlo, tampoco podía darle palabras de ánimo después de decirle que seria mejor que la pared cayera sobre él (aunque haya sido en broma). Lo único que pudo hacer fue apartar la mirada de Gael y dirigirla hacia sus manos para ganar valor, pero… ¿Cómo podía tomar valor cuando parecía que su mejor amigo envejeció 50 años en un par de días?

–Ya, ya, ya… ¡sabes que estoy bromeando! – dijo Gael rompiendo el silencio tan incómodo

–¡mira, ya puedo volver a usar mi magia! – y acto seguido le dio una especie de golpe invisible en la nuca, que logro arrancar una sonrisa al mago de fuego.

–Esta bien, ya quédate quieto que necesito a alguien para el proyecto de ciencias– dijo más serio mientras tomaba su morral y sacaba algunos cuadernos – le dejaré esto a Daniel tal vez él sepa que hacer con ellos.

– ¡Por todos los cielos Ancel! ¡Como te atreves a traerme eso! – dijo el rubio entre risas, sabia lo que significaban esos cuadernos: tarea, tarea y más tarea…

–Bueno no creas que me hace mucha gracia traerte esto, aunque tambien había contemplado decirle a los profesores que una bola de desconocidos entraron a tu casa e intentaron asesinarte – su tono ya no era divertido era algo más hiriente – o tal vez que el perro del número 32 se convirtió en un dragón y te confundió con un filete…

–Bueno… ¿porqué no?– replicó Gael sonriendo, ya más alegre.

Pero Ancel no lo tomaba a broma, se limito a mirarlo tan fríamente que no hizo falta más de 2 segundos de contacto visual para que su amigo captara el mensaje.

–Esta bien, esta bien, ya entendí…vamos, deja eso aquí – dijo palmeando delicadamente el costado de la cama, donde una pequeña cobija había sido doblada.

Por su parte, Ancel se limito a bufar por lo bajo e ignorarlo olímpicamente mientras abría la puerta y cruzaba el umbral.

Ancel levantó la mano a modo de despedida de Daniel y cruzo veloz la pequeña estancia para salir, solo quería ver el cielo grisáceo de la ciudad, ir por algo frío para tomar y de regreso perderse en el bosque. El bosque… parecía tan lejano el día en que salieron a jugar ahí por primera vez, todos juntos, Daniel, Emi, Gael y Ancel.

El sol había cumplido sus horas de trabajo y daba paso a que la luna lo remplazara aunque con menor intensidad, lo que daba como resultado un divertido juego de diversas sombras de animales, cajas de basura y el de una figura humana aparentemente femenina recostada en una pared con el cabello atado con un listón verde adornado ricamente con piedras.

–Hola gruñón, cuanto tiempo…– dijo una voz conocida.

–¿Quién eres?– preguntó Ancel, poniéndose en guardia mientras su collar brillaba.

–¡Pero que agresividad!– exclamo la jovencita aparentemente ofendida –si yo solo quiero hablar.–

–Pues habla– respondió Ancel, sin moverse.
–Muy bien, ¡que impaciente eres!– volvió a exclamar– mmm, no sé como decírtelo, pero…se me perdió algo, bueno… a mi no…de cualquiera manera… ¿serias tan amable de ayudarme a buscarlo?

Ancel no tuvo tiempo de responder y sintió un pinchazo en el abdomen, como si algo frio y veloz le hubiera apuñalado, pero no tenia nada, aunque se sintió muy cansado.
–¡Muchas gracias!– exclamó la chica y sonrió divertidamente.

En el mismo instante en que Ancel notó quien era, un destello proveniente del listón lo cegó, sintió que le drenaban la energía y se sumergió en un mar de blancura pero sin borrarle la imagen de un par de ojos caramelo mirándole.

2 comentarios:

  1. Vaya esto nadie lo vio venir, y yo menos que cualquiera XD carajo que rico se siente que te sorprendan así.

    Debo decir que me agrada, aunque a veces siento que la narrativa se enrreda un poquito, pero, creo que es porque ando en el celular tonteando XD

    Lo que si (y espero que no sea tonteria mia) a veces siento que llamas a los personajes por otro nombres y se me va la onda pero son sus apellidos o algo así? Eso me paso con Amcel y después por ahí dice Kaled.

    En fin, detalles. Lo que importa es que me gusta y la expectativa crece...

    ah si, ya por ultimo, me agrada como se manejan los elementos, muy bueno.

    ResponderEliminar
  2. Gracias por tu comentario Kai, lo que pasa es que Ancel tiene dos nombres,xD, lo habia mencionado en otro capitulo, tal vez deberia retomar ese pequeño detalle. En fin... debo ponerme a trabajar un poco más, estoy pasando por varias situaciones en la Universidad asi que... perdon si me atraso,xD.

    Nabile

    ResponderEliminar

¿Qué te pareció la historia?